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Si estás en Madrid, te gusta la fotografía o eres fotógrafo – que es lo más normal si visitas esta página – no te lo pienses más, cógete las zapatillas más cómodas que encuentres y este fin de semana vete a visitar ARCO 2010. La feria no es ni mejor ni peor que otros años, está eso sí un poco más despejada después de que el comité organizador eliminara unas cuantas galerías con una polémica decisión. No sé si por eso o simplemente por la crisis, algunos espacios dedicados a galerías fotográficas han desaparecido. No equivale eso a decir que la fotografía no esté presente en la feria. Todo lo contrario.

Como conviene a la salud artística de la fotografía, ésta se encuentra cada  vez más presente y cada vez menos en el gueto, las más de las veces mezclada con pintura, escultura o instalaciones en un mismo ecosistema que trata de atrapar en sus redes a los mismos peces – si es posible gordos – del coleccionismo.

No es ninguna novedad reseñar que entre los fotógrafos actuales se extiende el amor por los formatos super  grandes y las tiradas muy cortas, un amor que se me antoja interesado, las quieren por dinero, que nadie se engañe. Frente a esto, las fotos vintage de los años 40-50 (que se encuentran representadas en la feria) o las de artistas como Maplethorpe fallecidos cuando aún no se había descubierto que el tamaño si importa, nos ilustran que ha habido un antes y un después.

Visto desde la barrera, como fotógrafo enamorado del medio, da un poco de pesar el ver que los circuitos del arte sólo quieren a la fotografía cuando ésta se desnaturaliza con sacrificios tan sangrantes como el de “amputarse” la tirada.

En cualquier caso, ARCO 2010 bien merece una visita para llenar las retinas de imágenes y provocaciones visuales que guardar en nuestra mente.


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