El precio relativamente alto de las tarjetas de memoria y la dificultad de adquirirlas en lugares remotos, el continuo aumento de la cantidad de megapixeles que capturan los sensores y el creciente uso del formato RAW como método de grabación de las imágenes hace que las unidades de almacenamiento se conviertan en una pieza básica del equipo fotográfico.

Afortunadamente, es creciente la oferta de unidades de almacenamiento capaces de descargar el contenido de una tarjeta sin necesidad de estar conectadas a un ordenador. Si está pensando en adquirir una le ofrecemos alguna información útil para orientar la compra.

Un equipo crítico

En el mercado conviven hoy diversos equipos destinados a este fin. De vez en cuando las grandes cadenas de informática (más que las de material fotográfico) tienen en oferta discos duros que incluso por 100 euros pueden ofrecer 20 o 40 gigas de almacenamiento. La oferta es tentadora pero conviene no olvidar que el disco duro autónomo se convierte en la caja fuerte de nuestras fotografías durante los viajes o sesiones en el exterior y es por tanto una pieza muy importante del material. Si falla se puede llevar consigo todas nuestras imágenes.

Por otra parte, el disco duro es un elemento de hardware con un alto componente mecánico con piezas que giran a alta velocidad (el disco) y se mueven continuamente (la cabeza lectora) alcanzando altas temperaturas. Por esta razón, la fiabilidad de sus componentes y la calidad de fabricación es absolutamente crítica.

Gama en el mercado

Todas las gamas existentes en el mercado tienen dos puntos en común: el almacenamiento generalmente entre los 40 y 80 gigas (pero con casos de 120 y hasta 160) y el modo de funcionamiento que suele ser tan simple como insertar la tarjeta de memoria y apretar un botón para comenzar la descarga. Más allá de esto, podríamos distinguir tres grupos

Grupo básico . Está formado por unidades sencillas y de poco peso que permiten la descarga de las imágenes pero no su visionado. Generalmente disponen de una pantallita LCD que indica el progreso de la operación de descarga y suelen desconectarse unos minutos después de que ésta ha terminado. Dentro de este grupo, en el mercado español se encuentran discos comercializados por Starblitz, Memup, Vosonic (aunque en realidad el fabricante es este último en los tres casos) y otros fabricantes. No suelen ser demasiado robustos y en el caso de los X-Drive fabricados por Vosonic y comercializados bajo distintas marcas resultan excesivamente sensibles a la humedad que puede dejarlos fuera de combate (según hemos podido experimentar personalmente).

Grupo multimedia . Básicamente las mismas marcas comercializan modelos con capacidad de almacenamiento y componentes iguales pero que incorporan prestaciones multimedia. La más útil, que permiten visionar las imágenes almacenadas. Otras, el consabido reproductor MP3 o sintonizador FM. Eliminan la incertidumbre sobre si se habrá grabado o no la tarjeta (podemos ver las fotos) pero la robustez y fiabilidad es la misma que la de los aparatos del grupo anterior.

Grupo profesional. Durante mucho tiempo ha sido Epson la única marca en este rango (modelo P-2000) ahora Canon está a punto de unirse con los ya anunciados M-30 y M-80 (aún no están a la venta) al tiempo que la gama de Epson cuenta con tres referencias más (P-3000, P-4000 y P-5000). En ambas marcas, se trata de discos con pantalla de visualización de alta calidad y amplio tamaño pero, sobre todo, son aparatos muy robustos capaces de afrontar condiciones más extremas. A cambio, se trata también de aparatos bastante más voluminosos y pesados… y caros.

Opinión personal

Personalmente creo que desde el punto de vista del fotógrafo las prestaciones aportadas por el grupo medio no son demasiado relevantes. Es cierto que puedes comprobar si la foto está o no guardada, pero nada más porque el tamaño de la pantalla hace que no sean útiles para ver detalles y definitivamente no son los mejores aparatos para ver vídeos o escuchar MP3. No son más fiables por fabricación y componentes que el primer grupo y a veces ofrecen menor capacidad de almacenamiento.

Así las cosas, para mí la duda estaría entre el grupo básico y el profesional. Es éste, el tamaño y calidad de las pantallas si permite una visualización de detalle y, sobre todo, aportan un estándar mucho más alto de fiabilidad en cuanto a funcionamiento y protección de las fotografías almacenadas.

En el caso de los aparatos presentados por Canon, tienen la ventaja adicional para los usuarios de la marca, de que se alimentan de las mismas baterías de las cámaras lo cual reduce el número de cargadores a llevar de viaje y facilita el intercambio de baterías entre el disco duro y la cámara en caso de necesidad.

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