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Si los flashes compactos que se montan en la zapata de contacto de la cámara se te quedan cortos y el flash incorporado te parece la peor pesadilla, es quizás el momento de pensar en un equipo de iluminación de estudio, con pies, paraguas y ventanas de luz ¿Te asusta?
Pues sigue leyendo porque es más sencillo y económico de lo que podrías creer.

Hoy en día, tener un equipo “de estudio” es más una cuestión de decisión que de presupuesto, de hecho, los precios más bajos son inferiores a lo que cuestan la mayoría de los flashes compactos de Canon o Nikon, aunque por arriba el límite de este tipo de equipos puede llegar al infinito.

Si miramos material procedente de Asia vamos a encontrar en el mercado español kits completos con bolsa de transporte, 3 cabezas de flash con luz de modelado, 2 ventanas difusoras, 1 paraguas y sincro por radiofrecuencia, todo por poco más de 300 euros. (ejemplo 1 y ejemplo 2 )

Lógicamente, la pregunta es si ese material resulta fiable y para qué puede ser usado. Definitivamente, se trata de un material que puede resultar perfecto para uso ocasional, para el aficionado que realiza una o dos sesiones a la semana

flashesPosibilidades y limitaciones

Desde el punto de vista técnico, el número guía de estos flashes ronda el 32-38 y su potencia eléctrica es de 150-160 vatios. ¿Se puede fotografiar un bodegón con esa potencia? Sin duda. ¿Y qué pasa con una modelo? Siempre que tengamos la oportunidad de colocar los flashes relativamente cercanos tampoco habrá inconveniente. Los problemas comienzan cuando queremos iluminar tanto la modelo como un espacio más o menos amplio, ahí el equipo se puede quedar corto y obligarnos a abrir más de lo que quisiéramos el diafragma. Sin embargo, estas características no los hacen distintos de equipos mucho más caros de la gama “den entrada” de marcas reconocidas, la auténtica diferencia está en su construcción de la que vamos a hablar a continuación.

Construcción y robustez

La verdadera limitación de este tipo de equipos no son las prestaciones sino la robustez. Al no tratarse de material para uso profesional, su construcción no es todoterreno. Eso no significa que no se puedan utilizar sino que deben ser tratados con cariño: preservarlos de los golpes, no forzar la fuerza ejercida sobre las roscas de ajuste, tener cuidado de no sobrecalentarlos cuando se les pone delante un complemento tipo cono o panal de abeja que limita la circulación de aire, etc. Además estos flashes no disponen de displays digitales para controlar su potencia sino que esta se ajusta mediante mandos analógicos.

Portabilidad y montaje

Este tipo de flashes está pensado para la portabilidad, esa es la razón de la bolsa que a su vez permite un fácil almacenamiento en casa cuando uno no tiene un estudio en el que dejar el material permanentemente montado. Para quien no haya nomtado nunca una ventana hay que advertir que según la rigidez de las varillas (puede pasar tanto con equipos caros como baratos) puede llegar a ser una tarea ingrata que incluso la primera vez se puede antojar imposible. No lo es, pero resulta necesario extremar las precauciones para no llegar a deformar la varilla, también en esto, más vale maña que fuerza. Después de los 3 o 4 primeros montajes, la “dificultad” disminuye notablemente, es lo que tienen las curvas de aprendizaje.

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