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Centelles_guardias de asalto

Los medios de comunicación se han hecho hoy eco de que el legado de Agustí Centelles ha pasado ya su primera noche en Salamanca, en el Archivo de la Memoria Histórica, que es ya su nueva residencia.

Era una noticia esperada y no me sorprende por tanto. Me llama mucho más la atención que, de acuerdo con lo declarado por los hijos de Agustí Centelles en una entrevista que publica hoy El Mundo con la firma de Manuel Trallero, la famosa fotografía de los guardias de asalto disparando parapetados tras unos caballos muertos en las calles de Barcelona durante la Guerra Civil Española, “es una instantánea en tiempo real en el mismo sitio, pero no es un documento de esos que estás fotografiando mientras sucede, sino que captas lo que ha sucedido”. Según explican los hijos del fotógrafo, éste acordó con lo protagonistas de la imagen que posaran para él en el mismo escenario en el que habían ocurrido los hechos momentos antes, pero pasado ya el momento decisivo.

La verdad es que ni me sorprende ni, mucho menos, me escandaliza. Al contrario, me alegra mucho que alguien que conoce la historia real de la imagen de boca de su creador, la cuente tal cual sin inventar excusas ni falacias.

Rober Capa La muerte de un miliciano

Recientemente, entorno a la famosa fotografía de Rober Capa La muerte de un miliciano, surgían nuevos datos que apoyan la creíble teoría de que no se trata de un documento sino de una representación. Son dos ejemplos de representación relacionados con la guerra civil española, pero cada guerra tiene los suyos, muchas veces envueltos en la polémica, como es el caso de la archiconocida imagen de Joe Rosenthal, Izando la bandera en Iwo Jima.

Joe Rosenthal, Izando la bandera en Iwo Jima

Quienes conocemos de cerca el periodismo, sabemos que en situaciones de conflicto son muchas las imágenes fotográficas y de vídeo que se hacen captando una realidad que se representa para la cámara. Las armas son reales, los hombres son soldados, los paisajes están quemados por la guerra pero en ese momento concreto los protagonistas de la imagen no se encuentran en el fragor del combate sino representando su realidad cotidiana para que la cámara pueda ilustrarla ante el mundo.

Esto ha sido así desde que la fotografía existe y va a la guerra y, seguramente, lo seguirá siendo siempre. Yo opino que eso no le quita ni pizca de mérito a al valor icónico de algunas imágenes así captadas, ni mucho menos a la calidad gráfica de sus autores. Existen por supuesto otras imágenes hechas “en directo” cuando las balas silban, como existe un escalofriante número de periodistas, fotógrafos o no, muertos en conflictos bélicos. Y esta dualidad nos debería llevar a reconocer que la fotografía de prensa engloba dos géneros, la documentación y la ilustración y en ambas los buenos fotógrafos son capaces de crear imágenes que cincelan el imaginario colectivo.

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5 respuestas a este post
  1. Para que una foto pertenezca al género fotoperiodistico debería ser tomada de la realidad sincrónica. Para que la foto pertenezca al género documental puede pertenecer a la realidad sincrónica o la diacrónica. Como bien explicó Centelles en su momento, la foto es diacrónica lo que no le quita un ápice de valor documental y encajada en un fotoreportaje junto con imágenes diacrónicas ,tampoco su valor fotoperiodístico.
    Podría concluirse que sería bueno cuando se publica una fotografía de este tipo añadir entre paréntesis (foto reconstruida ajustándose fielmente al hecho sucedido) para los puristas , claro.
    Reuters ha tenido en la guerra de Sarajevo fotografías impresionantes, de una calidadad que supera de largo la instantánea. Sería curioso saber cuántas fueron diacrónicas y cuantas sincrónicas. Creo que Pérez-Reverte podría explicar algo al respecto. Porque un fotografo de Guerra se juega la vida y salvo que sea un temerariio (como lo era el hijo de Errol Flyn en el frente y acabó muerto sobre pronóstico) no se le puede exigir en determinados momentos que se la juegue para que la foto sea ortodoxamente sincrónica pero tampoco se le puede invitar a que no reconstruya una escena en una foto porque se perdería un importante valor documental.
    Seguramente Centelles estuvo participando codo con codo en el tiroteo y llegada la calma reconstruyo lo sucedido. Porque lo que es realmente triste es lo que le pasó a aquel fotoperiodista que para darle valor sincrónico a la foto captó el acercamiento de unos buitres cuando iban a comerse un niño. El fotografó se suicidó un tiempo más tarde.

  2. La reconstrucción de escenas documenta sobre una reconstrucción, que si no queda dicho con claridad podría considerarse como falacia.

    Para enterarse bien de la trágica historia de Kevin Carter para hablar con un poco de tino sobre el asunto de la foto de la niña y el buitre, que no se la iba a comer sino a comer sus heces, defecadas en esa postura por causas de desnutrición… en fin, poniendo club del bang bang en guguel se entera de la verdadera historia y las muchas adyacentes que la acompañan. Una introducción a KC

    http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2008/10/17/libros-guerra-bang-bang-club

    El corto del cientoveinticoavo es un ejercicio de estilo aburrido en su cortedad, bastante maniqueo y con propósitos de guión y mensaje endebles y confusos. Ha dado lugar a discusiones en momentos enconadas y sobre todo bastante indocumentadas y moralistas, sin llegar al cogollo de la cosa.Me r esulta curioso como se ha llegado a involucrarle tan directamente con KC. La secuencia delcontubernio moral en el escusado es curiosamente recurrente en ficciones sobre fotoperiodismo, las flores de harrison, Los campos del silencio…

    Luego están diversos revisionismos hipercondenatorios, no ya de las malas prácticas, algo muy necesario y cada vez más como reflexión contínua sobre por lo menos algunas partes calientes éticamente de la fotografía.

    Salud y saludos.

  3. […] Desde el punto de vista de la Historia de la Fotografía, una nueva aportación de datos que den solidez a la posibilidad de que se trate de una simulación, no varían ni la calidad de la imagen ni la consideración de Capa como reportero de guerra. Tampoco el hecho de que esta fotografía ha sido el icono de la guerra civil española para medio mundo. Es necesario tener en cuenta que la actual posición ética sobre la no manipulación de la fotografía periodística, no era ni mucho menos una cuestión de fe en la primera mitad del siglo XX y otras celebérrimas imágenes bélicas como Izando la bandera en Iwo Jima, de Joe Rosenthal, han estado también envueltas en la polémica bajo la acusación de ser una escenificación. Mientras que otras igualmente célebres y cercanas como la de Agustí Centelles de los milicianos disparando parapetados en el caballo muerto, son declaradamente una representación realizada momentos después del verdadero enfrentamiento tal como informamos en esta entrada. […]

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