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A cualquier fotógrafo digital le sonará el monólogo del sensor: “limpiar o no limpiar, esa es la cuestión”. Pues bien, vence la duda, hay que limpiar, con mucho cuidado pero sin miedo.

El polvo un enemigo eterno

El polvo no es patrimonio de la era digital, quien tenga la afición de antiguo se acordará de las pelusitas que se pegaban al negativo. Todo cambia pero el polvo permanece.

Y el polvo causa pavor. En la red se leen afirmaciones tremendas, hay quien recomienda no cambiar de objetivos para que no se ensucie el sensor y quien veía en el Canon 28-300 la gran solución contra el polvo porque servía para todo… un poco de seriedad, si tienes una reflex es para poder cambiar de objetivo.

Hágalo usted mismo

eclipseLas instrucciones de las cámaras advierten contra una limpieza del sensor que vaya más allá del soplado de aire. Pero todos sabemos que el soplado muchas veces no elimina las partículas adheridas y la visita al servicio técnico, recomendada en las instrucciones, conlleva demasiado tiempo y dinero para algo que hay que hacer con relativa frecuencia. Solución: hágalo usted mismo con ayuda de uno de los sistemas existentes en el mercado.

Escoger una solución

Se pueden encontrar varios productos y soluciones (unas por aspiración, otras húmedas), todas ellas, desgraciadamente, con un coste absolutamente excesivo. Frente a esto hay quien recomienda recurrir a productos de farmacia (sencillos bastoncillos de algodón sin pelusa y alcohol isopropílico) para llevar a cabo la limpieza. Yo voy a recomendar una de las soluciones comerciales, porque creo que hay que ser valiente, pero no tanto.

Personalmente, recomiendo los sistemas de limpieza húmedos porque son más efectivos contra las “manchas difíciles” que los basados en aspiración de aire. Al mercado español llega por importación la marca Eclipse con un líquido limpiador y unos “bastoncillos” planos a la medida de los sensores (hay tres medidas)

La limpieza paso a paso

  1. buscar en casa un lugar bien iluminado, disponer en una superficie los útiles de limpieza (soplador, un bastoncillo, líquido limpiador).
  2. Desmontar el objetivo de la cámara y en el menú activar la limpieza del sensor.
  3. Con la cámara encarada al suelo soplar hacia el sensor sin tocarlo con el soplador. Hacer esto tres o cuatro veces.
  4. humedecer el bastoncillo plano con una o dos gotas del líquido limpiador (no más).
  5. poner la cámara boca arriba y pasar el bastoncillo sobre el cristal protector del sensor 2 o 3 veces, sólo en un sentido (de derecha a izquierda o viceversa).
  6. Apagar la cámara y montar el objetivo

Comprobación

Ahora ya puede respirar tranquilo. Es el momento de comprobar si la limpieza ha sido efectiva. Fotografíe una superficie de color liso o el cielo con un diafragma muy cerrado. Visione la fotografía en el ordenador y compruebe si aparece alguna mancha. ¿No? Entonces ha conseguido su victoria sobre el polvo. ¿Todavía hay manchas? Pues vuelva a repetir los pasos anteriores hasta que triunfe.

Dos últimas cosas

Antes . Para reducir al mínimo el polvo en el sensor, apague la cámara antes de hacer un cambio de objetivos, de esta manera se reduce la carga eléctrica de las superficies interiores y con ello su capacidad para atraer el polvo.

Después . Debe saber que en realidad no está limpiando el sensor sino un vidrio protector montado frente a él. Como cualquier vidrio, es algo delicado pero no intocable.

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1 respuesta a este post
  1. […] Se limpito. No hace falta que te duches con la cámara pero sí que la mantengas limpia. Cuida de que el objetivo esté como una patena. Compra un liquidito para limpiar ópticas y pide de paso una gamucita de microfibra de regalo. Si tu cámara es réflex limpia el sensor con cuidado pero sin miedo (cómo limpiar el sensor) […]

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