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por Harry Fisch


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Cuando vuelvo de uno de mis viajes con Nomad Expediciones Fotográficas, generalmente alguien me pregunta por los riesgos que se corre en ellos. Siempre le digo que éstos no son los que nos cuentan: no nos va a devorar un tigre y es poco probable que te atraviese la lanza de un salvaje. “Salvaje” que, por cierto, ya no usa lanza, sino “Kalashnikov”, más limpio y seguro; que en eso la sociedad de consumo también ha hecho lo suyo.

El riesgo, unas veces consiste en tomar té en unas tazas de dudoso aspecto – por decirlo de una manera elegante- y de color poco tranquilizador. Otras en recibir “Agua Bendita” del Ganges en plena cara. Las más, trasladarte en unos taxis oxidados que no conocen lo que es una inspección técnica.

 En mi último viaje ha habido suerte: no he tenido que ingerir “Prasat” (el dulce alimento que te dan en los templos como máxima bendición), tampoco compartir el plato de unos trabajadores en las minas de sal (es interesante ver el nivel de higiene de las vajillas en determinados lugares de esta parte del mundo).

He decidido elaborar un catálogo de posibles elementos de riesgo para viajeros/fotógrafos todas ellas, sin duda, de enorme interés para las compañías de seguros. El orden no implica jerarquía de riesgo…

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 El Rickshaw.

Este vehículo es el modelo ecológico por excelencia. Tracción humana, carricoche tirado por una bicicleta: mezcla combustible de sudor, esfuerzo y hambre. El único en el que -por el momento- he tenido un accidente con alguna, pequeña , consecuencia. No contamina, gasta poco. Su escasa velocidad hace que cuando colisionas con otro las heridas sean siempre leves. El riesgo es la herida producida con cualquier parte del mismo, siempre perfectamente oxidado y sucio.

 Los he visto en Cuba y en toda Asia. Ninguno me deja indiferente, pero reconozco que en Varanasi es donde más ternura y tristeza me produce el repetir con algún conductor de vez en cuando. Siempre los cojo con preferencia a cualquier otro tipo de taxi. Son los que más necesitan trabajar, los más débiles, los más esforzados.

 Una clienta americana -ahora amiga- de Nomad Expediciones me comentaba hace un par de semanas, en Varanasi: “Me pregunto de dónde sacan las fuerzas para llevar esta carga, con este sol, día tras día.”

 Resolví sus dudas: “Es simple – dije-El incentivo es de una eficacia demoledora: si no trabajan hoy no comen mañana. Ni te imaginas la fuerza que el miedo al hambre produce…”

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El Tuc-Tuc 

 Es la combinación perfecta entre modernidad y clasicismo. Un triciclo con motor de moto. Una sofisticada máquina de producción de gases. Magníficamente tóxicos.

 Vehículo inestable, rápido, cuajado de elementos metálicos, protuberancias, plásticos. Habitáculo soñado para generar clientela a los traumatólogos. El más relevante y eficaz elemento de seguridad lo ofrecen las diversas estatuillas de Krishna, Ganesha y amuletos que cuelgan del espejo retrovisor central o pegados sobre el parabrisas de plástico. Los más cautos añaden alguna que otra estampilla de Shiva quien, como todo el mundo sabe, junto a su mujer Parvati, es extraordinariamente eficaz sorteando obstáculos al tráfico.

El “Prasat”

Bendición con forma de alimento para el visitante (no turista) ofrecida en los templos hinduistas y sijs. Se ingiere por vía oral. Unas veces realizado con una pasta de almendra, agua y leche . Otras, simplemente, unas hojas y flores depositadas en el suelo, cerca de un “Lingam” (objeto o ídolo religioso), bañadas en una agua de dudosa procedencia. Recordaros para vuestra tranquilidad que ese suelo está “limpio”: los fieles que lo pisan no pueden entrar calzados. Los únicos restos que se depositan en él son los que arrastran los calcetines o los pies desnudos.

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El té

En variedades. Unas con leche, otras tal cual. Casi siempre hervido en unos recipientes negruzcos. El líquido, al estar hervido, parece que no presenta riesgos relevantes. El recipiente, a veces taza, vaso otras el propio plato, es otra cuestión.

 Si tienes suerte y estás en una situación excitante, alguien te invita a un “Chai”. La última “situación excitante” fue en la cantina de una fábrica de ladrillos en Nepal. Una casamata erigida con retales de chapa de ondulada. No te preocupes: los vasos han sido cuidadosamente lavados en la misma palangana de agua estancada en la que se ocupan de los platos. Te sientes en casa, como si estuvieras un chiringuito playero de la costa levantina. Luego, máximo detalle con el viajero, te invitan a un huevo duro, bañado en una agua (¿agua?) de sal. Este es el momento en el que quieres confiar en la ciencia moderna y las vacunas que llevas encima… por cierto, ¿cuándo fue la última que me puse del cólera?.

Harry Fisch. Nomad Expediciones Fotográficas

Harry Fisch, Fundador de Nomad Expediciones Fotográficas español a pesar del nombre, políglota, originalmente abogado de formación y empresario, fotógrafo desde hace más años de los que querría recordar, ha realizado viajes fotográficos a más de 27 países especializándose en Asia y, entre otros destinos, Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam, Nepal e India.

Seleccionado en el año 2013 como finalista en los Sony World Photo Awards entre más de 46.000 participantes de 140 países, en 2012 Ganador del National Geographic Photo * en la sección “Places” (Fotografía posteriormente descalificada por razones técnicas), seleccionado en 2010 por Photoespaña – posiblemente el más prestigioso evento fotográfico español – en su sección “Descubrimientos”, su trabajo ha sido igualmente publicado en “La lettre de la photographie” nominado como mejor Blog del año 2011 por la prestigiosa revista LIFE. Publica regularmente fotografías y artículos didácticos en revistas nacionales e internacionales como Paris Match, Viaje Foto, Fotógrafo Digital, DNG, Xatacafoto y es colaborador asiduo en revistas internacionales como LRS lounge (USA), Digital Photograpy (UK).

Diseña las expediciones investigando e incorporando experiencias seleccionando localizaciones a través de los años, partiendo de conocidos viajes como el triángulo de oro entre Laos, Birmania y Tailandia, hasta la popular feria de camellos de Pushkar. Durmiendo en tiendas cerca de desconocidas ferias y poblados perdidos de la India, visitando los famosos templos de Bagan en Myanmar o pasando días en las perdidas minas de sal del desierto del Kutch.

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2 respuestas a este post
  1. No soy ningún niño (62), aficionado a la fotografía desde los 12 años.
    Cuando conocí los viajes capitaneados por Harry Fisch mediante la publicidad en Facebook, se han convertido en mi mayor ilusión, solo me falta tener el presupuesto, tiempo libre y que la salud aguante, para apuntarme a Etiopía, India o donde sea…
    Un viaje con tempo fotográfico… que maravilla !
    Gracias por organizar este tipo de viajes, que para algunos solo es un sueño; Pues gracias por hacernos soñar

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