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Hace muchos años que Diane Arbus entró en el Olimpo de los grandes maestros de la fotografía codo con codo con nombres como August Sander, Robert Frank, Brassai o Weegee que, dicho sea de paso, influyeron en su obra.

Diane Arbus se inició en la fotografía trabajando con su marido Allan Arbus. Juntos hacían fotografía de estudio centrada, fundamentalmente, en la temática de moda. Y en esos años nada hacía imaginar que lustros después esta joven judía americana despuntaría por un estilo fotográfico descarnado, completamente alejado de los clichés de la moda y que proyecta una mirada cruel sobre la sociedad norteamericana del momento que le tocó vivir.

Sus principales y más conocidas series fotográficas son retratos de personas, unas normales otras no tanto, que bajo la inquisitiva mirada de su objetivo se convierten en seres inquietantes, sujetos de un retrato nada halagüeño.

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El documental que viene a continuación titulado Going Where I’ve Never Been: The Photography of Diane Arbus (en inglés con subtitítulos automáticos en inglés) fue producido en 1972, solo un año después de que la fotógrafa se suicidara. En él dan testimonio sobre su obra cuatro personas muy próximas a la artista: Doon Arbus, su hija; Lisette Model, que fue su maestra más apreciada; Marvin Israel, artista y amigo; y John Szarkowski, el mítico responsable del área de fotografía del MOMA de Nueva York. También es muy recomendable el amplio apunte biográfico (en español) sobre la fotógrafa escrito por el profesor mexicano Óscar Colorado Nates: Diane Arbus, la princesa rota

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