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Techos altos, espacio amplio y despejado, pies, focos, reflectores, palios… nada diferencia el lugar donde se está celebrando la Canon Masterclass de un estudio de fotografía salvo que, junto al set, hay un patio de butacas desde el que todos los asistentes siguen las proyecciones, escuchan a los maestros, dialogan con ellos… hasta que llega el momento de aproximarse al lugar donde se opera la magia de la fotografía en directo.

Eugenio Recuenco ha sido el responsable de abrir estas masterclass de Canon que entre hoy y mañana desarrollarán también Ouka Leele, Isabel Muñoz y José María Mellado. Recuenco, cercano, afable, abierto, algo tímido, antes de empezar con su sesión en directo, dejó claro que él se siente muchas veces inseguro en el plató o en las localizaciones pero no teme a la inseguridad, es más, piensa que de ella nacen los momentos creativos y los hallazgos.

Recuenco en olor de multitud durante el taller

Recuenco es un fotógrafo de éxito capaz de mantener dos líneas de trabajo simultáneas, la de sus encargos comerciales y su propio trabajo creativo aunque hay que reconocer que son caminos que se cruzan y se enriquecen mutuamente. En ambos casos sus líneas de trabajo son dos, o buscar una fotografía en un entorno que le sorprende por su novedad o crear una situación a la medida de su imaginación.

Pese a que él dispone generalmente de todos los medios de producción propios de un trabajo comercial, afirma que la falta de medios no es excusa para no crear fotografías porque, en realidad, se pueden hacer grandes trabajos con muy pocas cosas disponibles. Es más, cree incluso que cuantos más medios tienes a tu disposición, sobre todo si te los pone un cliente, menos libertad te dejan.

Eugenio Recuenco suele trabajar con luz continua, diafragmas muy abiertos y velocidades lentas. Es su situación ideal y la prefiere al uso de flashes potentes por dos cosas. Primero, porque le permite tener un control absolutamente preciso sobre lo que va a conseguir y, segundo y más importante, porque esas condiciones ayudan a crear una atmósfera, la atmósfera que caracteriza una parte muy importante de sus fotografías.

Aunque Recuenco durante el proceso de sus imágenes ajusta parcialmente luces, contrastes o retoca algún detalle, el maestro considera que el momento más creativo en fotografía es el de la toma, por eso le cuesta mucho reencuadrar sus imágenes a una manera distinta a como las concibió en la cámara o se resiste a hacer que en la escena aparezcan elementos que no estaban allí o que los allí presentes se recoloquen.

En la Mastrerclass de Recuenco en el Auditorio Rafael del Pino -un entorno excelente con una gran dotación técnica-  el fotógrafo recreó una situación real de estudio en la realización de una fotografía inspirada en la pintura flamenca. Cuando los participantes en el taller llegaron, les esperaba montado sólo las paredes del escenario. A partir de ahí, el maestro y su equipo fueron dejando ver cómo es su proceso de producción, cómo colocaban y ajustaban la luz, cómo el cuarto se iba llenando de atrezzo, cómo se retocaba el arreglo de la modelo, como se llenaba de polvo la estancia y, finalmente, como la luz poco a poco y con sutileza se ajustaba la luz para producir una imagen con su sello personal.

Mucho oficio por aprender, mucho dominio de la situación y una demostración cercana para todos los presentes de cómo es el proceso de trabajo y la producción de un profesional de la moda y la publicidad.

Recuenco dirigiendo a la modelo

 

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