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El mundo del almacenamiento de datos -discos y tarjetas de memoria –  va muy rápido. Hasta hace algún tiempo , un disco portátil con capacidad de leer y grabar datos desde una tarjeta de memoria, era esencial para vaciar nuestras tarjetas de memoria y seguir haciendo fotos.

Sin embargo, las cosas están cambiando. Hoy las tarjetas de memoria alcanzan unas capacidades altísimas,  superiores incluso a las de los discos duros con lector de tarjeta, y sus precios están bajando de modo que cada vez el coste euros por giga es menor.

Coincidiendo con la feria CES de las Vegas, Lexar, uno de los grandes de las tarjetas de memoria,  presentó el primer dispositivo con capacidad de 256 GB, una supertarjeta que, sin duda, está especialmente orientada a aquellos que graban vídeo, pero que, en cualquier caso, sería capaz de almacenar 12.800 fotografías de 20 megapíxeles… la pega de una tarjeta como esta es su precio, ya que se estima que no salga al mercado por menos de 700 euros.

En el lado de los discos duros  autónomos y grabadores de tarjetas, las cosas también han evolucionado y hoy los aparatos de 120-160 Gb se pueden encontrar entorno a los 350-400 euros (marca Jobo por ejemplo). Sin embargo, con ese precio puede que compense comprarse unas cuantas tarjetas de memoria.

En compact flash (más caras que las SD) se pueden encontrar tarjetas de 32 Gb desde 36 euros, lo que supone un precio de tan solo 1,12 euros por Giga. Por supuesto, el precio de las tarjetas varía sustancialmente en función de su velocidad de escritura. Así mientras que el precio anteriormente citado es el de una tarjeta con una velocidad de 133x, si vamos a una de 600x con la misma capacidad el precio ascendería a 215 euros, es decír 6,7 euros por Giga. Una inmensa diferencia.

En ese caso la pregunta es inmediata ¿Qué velocidad necesitamos? y la respuesta no es unívoca. Si tu cámara tiene la capacidad de disparar ráfagas de 11 fotogramas por segundo en RAW, y tú te dedicas a la fotografía deportiva y disparas una ráfaga tras otra, entonces necesitas velocidades de escritura muy altas. Por el contrario, si fotografías sobre todo paisajes o incluso retratos, donde 22 fotos hechas en dos segundos carecen por completo de sentido, una tarjeta de baja velocidad de escritura te puede servir perfectamente.

Mirando al precio, otra cosa importante a tener en cuenta es que el abaratamiento del precio por Gb a medida que aumentamos la capadidad de la tarjeta no es lineal, por el contrario, se incrementa en los extremos cuanta menos capacidad tienen más caras. Pero igualmente, si vamos al extremo superior de capacidad, también el precio por Gb se dispara. Así que en esto como en otras cosas, en el término medio está la virtud. Yo creo que ahora mismo, las tarjetas de 32Gb son una buena opción de compromiso que dan para muchísimas fotos o para bastante vídeo y al mismo tiempo tienen unos buenos precios. Aquí se pueden ver algunos ejemplos de  tarjetas Compact Flash con preciosy en este otro enlace ejemplos de tarjetas formato SD

La otra pregunta es qué resulta mejor ¿tener unas cuantas tarjetas o un disco? Y frente a eso mi respuesta es muy clara. Aunque tengo varios discos de este tipo y nunca me han fallado,  tener las fotos en tarjetas me produce mucha más tranquilidad sobre su integridad ya que es mucho más fácil que falle un disco duro (con partes móviles,  alimentación eléctrica, etc.) que una tarjeta de memoria.  Por otra parte, conforme las tarjetas de memoria tienen cada vez más capacidad, la capacidad de la batería de los discos grabadores de tarjetas comienza a ser una cuestión crítica ya que algunas unidades serían incapaces de grabar una tarjeta de 64 o 128 Gb sin que se les terminara la batería.

Como veis es una cuestión con muchos matices y me encantaría conocer vuestras opiniones.

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5 respuestas a este post
  1. Me planteé esta cuestión hace algún tiempo y me decidí por las tarjetas sin dudarlo. Entonces estaban de moda los dispositivos Epson y comenzaba Jobo. Me aterrorizaba descargar una tarjeta, borrarla y volverla a insertar en la cámara. Una avería en el disco sería fatal y podría arruinar un viaje y/o algunas buenas imágenes. Actualmente tengo 10 o 12 tarjetas SD Class 10 de entre 8 y 16 Gbs. Su velocidad me resulta aceptable además de no gustarme las excesivamente grandes. ¿Motivo?, las lleno del todo hasta agotarlas, es una forma de que me duren muchos años y no me fallen. No es conveniente utilizar siempre el primer 50% de una tarjeta y luego borrarlas o formatear. Esos sectores se desgastan más rápido que el resto y nos pueden jugar una mala pasada.
    Un saludo a todos.

  2. No sabía eso de que no era conveniente usarlas sólo parcialmente. ¿Es una información contrastada lo que dices de que se desgastan más esos sectores?

  3. […] tiempo escribí una entrada sobre el dilema entre discos lectores de tarjeta y tarjetas de memoria como alternativa para el almacenamiento. Con el precio decreciente de éstas últimas la solución […]

  4. Creo que ambos. En un viaje fotográfico de larga duración donde pñuedes estar expuesto a pérdidas, robos o accidentes, no es malo mantener las tarjetas sin borrar pero irlas descargando en un disco duro el cual llevarás en lugar distito (unos en la kmochila y otro en la maleta).. Yo hago esto con un Nexto 2730 de 500GB y me da una total tranquilidad

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