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Cuando has dado un paso adelante en tu calidad como fotógrafo es cuando empieza a preocuparte la inconsistencia de tu sistema gráfico. Las fotografías que ves en pantalla difieren bastante en sus tonos y contraste de aquellas que imprimes en tu impresora o incluso de las que mandas al laboratorio. La experiencia puede ser un poco frustrante y hace gastar tiempo y dinero en tinta y papel o euros pagados al laboratorio. Y si además tratas de compensar estas desviaciones a ojo reajustando la foto, es posible que acabes montando un buen cacao.

La verdad es que este es un problema asbolutamente común pero, por suerte, tiene una solución muy sencilla que no es ni demasiado cara ni complicada. Su nombre: calibrador de monitor.

Los monitores pueden reproducir los colores de forma muy distinta en función de cómo se han ajustado. Es muy fácil de comprobar cuando pasas por la sección de televisores de una tienda de electrodomésticos y aprecias cómo en cada TV la misma peli se ve completamente distinta. Eso mismo le pasa a nuestras fotos, pero el calibrador lo arregla.

El calibrador de monitor técnicamente es un termocolorímetro que mide la temperatura de color de una serie de muestras de colores que deberían dar unos valores determinados. Si los valores captados por el calibrador son distintos de los estándares, entonces el software asociado al aparato, hace los ajustes oportunos para que los colores lleguen a ser los correctos.

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La parte más difícil de calibrar un monitor es… comprar el calibrador, porque una vez que lo tienes, todo es bastante sencillo. Primero instalas el software que viene con el aparato, luego conectas el calibrador a un puerto USB, pones en marcha el software y a seguir instrucciones. La calibración tarda una ratito, unos 5 minutos durante los que la pantalla irá cambiando de color mientras que el calibrador hace sus medidas y sus cálculos, al final escribirá un perfil de tu monitor, lo aplicará, y listo los colores de pantalla serán fidedignos, lo que veas allí es lo que tienes en tu foto. Por eso, si después de calibrar mandas tus fotos a un laboratorio, los resultados deberían ser los que esperas (se supone que un laboratorio profesional calibra sus aparatos periódicamente) y si no es así, siempre podrás defender con seguridad que son sus copias las que fallan.

El proceso de calibración hay que repetirlo periódicamente porque aunque no toquetees los controles del monitor, su respuesta de color va variando con el tiempo, así que no queda más remedio que pasar una revisión.

En el mercado hay varias marcas de calibradores con un rango de precios que va de menos de 100 euros a más de 3.000. Obviamente van destinados a mercados distintos. Los más caros están pensados para laboratorios profesionales e imprentas que necesitan una consistencia en sus colores absolutamente incontestable. Los más asequibles pueden funcionar perfectamente para el uso privado de fotógrafos.

Yo uso desde hace años los Spyder de Datacolor. En la actualidad tienen en el mercado la serie Spyder4 en tres versiones: express, pro y elite que van de los 87 a los 145 euros. En todos los casos el termocolorímetro es el mismo, lo que varía es el software y sus prestaciones. En la siguiente tabla sacada de la web del fabricante se pueden ver las diferencias entre uno y otro

Spyder

Spyder4

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4 respuestas a este post
  1. Gracias,ya llevo algun tiempo pensando adquirir uno.Mi pregunta es si el software una vez hecho el calibrado corrige las desviaciones que tengas ó lo que nos da es un perfil correcto para aplicarlo en el software de revelado,es decir,si lo hace todo solo ó lo tienes que terminar tu.
    Hasta otra.

  2. Después de hacer el calibrado se aplican las correcciones para que la respuesta de color sea la correcta

  3. Este dispositivo sirve para cualquier monitor, y, si siempre tiene que estar conectado a un USB o ya no es necesario cuando ya haya terminado de calibrar…

    Saludos

  4. Yo me dedico de manera profesional a la fotografía y he de decir que los calibradores de pantalla son indispensables para tener garantías a la hora de procesar imágenes.

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