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De la mano de la Fundación MAPFRE y la National Portrait Gallery de Londres se presenta en Madrid hasta el 20 de mayo, por primera vez en España, la obra de Emil Otto Hoppé, un alemán afincado en Londres que fue prototipo de fotógrafo de éxito junto a sus contemporáneos Irving Penn o Richard Avedon pero, al contrario que ellos, ajeno al ámbito de la moda.

Hoppé comenzó a desarrollar su obra fotográfica en 1907 y muy pronto conoció el éxito en el efervescente panorama cultural de la Inglaterra de la primera mitad del siglo XX, éxito que le facilitó el acceso a los políticos, actores o literatos más prestigiosos del momento, deseosos de posar para él. Pero, en absoluto elitista y con una ideología muy avanzada para su tiempo, Hoppé incorporó a sus imágenes la cotidianeidad de las calles londinenses. Esos son los dos principales ejes temáticos de su obra: el retrato psicológico y el documentalismo.

Para los que no tengan la oportunidad de ver la obra en las salas de Mapfre, la Fundación ofrece un magnífico minisite en el que se pueden ver las imágenes y leer eel catálogo o los apuntes biográficos sobre el autor, todo ello en este enlace.

La exposición se divide en cuatro secciones: El estudio, Las bellas, Los tipos La calle. La primera recoge sus retratos de celebridades, a medio camino entre el modernismo y un evocador pictorialismo. En estas obras se centra en la psicología del modelo relegando la belleza, pese a ello, preparaba concienzudamente sus sesiones de trabajo, en las que nada quedaba al azar y Hoppé trataba de entablar complicidad con el retratado. Esa confianza queda patente en los resultados, determinados por un riguroso primer plano sin fondos ni decorados. En general, en el conjunto de la obra de Hoppé se rehúyen detalles anecdóticos que no aporten información, pero sí se otorga relevancia a los rasgos que hablen por el modelo; en sus palabras: Las expresiones faciales se pueden controlar, pero de las manos es frecuente olvidarse.

En Las bellas se recoge una selección de los 32 retratos femeninos que integraronThe Book of Fair Women, volumen publicado por Hoppé en 1922. Su originalidad reside en la entonces renovadora puesta en cuestión del canon de belleza occidental. El atractivo de tahitianas ricas y pobres y de ladies británicas se equipara en este libro que causó enorme revuelo, dada la fama que precedía a Hoppé como retratista de la alta sociedad británica.

En Los tipos veremos instantáneas publicadas en Taken from Life (1922) y London Types (1926). A diferencia de en los retratos presentes en El estudio, en éstos esquiva el toque de individualidad para representar, a través de sus modelos, a grupos sociales estereotipados. Mostrándonos sólo sus cabezas o sus bustos, nos transmite una mayor intensidad expresiva.

Por último, en La calle encontraremos fotografías urbanas que aparecieron en Weekly Illustrated (1928-1937). Capturan momentos fugaces que captan la atmósfera cosmopolita de Londres desde un fino humor. No faltarán escenas alusivas a los speakers´ corner, a los bobbys o al té de las cinco. Sirviéndose de una Kodak Brownie y después de una Leica que, como posteriormente harían Walker Evans o Helen Levitt, escondía en una bolsa de papel, captó escenas más o menos absurdas y grotescas e intensamente cotidianas desde procedimientos experimentales.

El conjunto de su obra dio lugar en 1937 a la agencia Dorien Leig, fundada por el propio Hoppé, que aglutinaba también trabajos de otros autores. La labor del alemán como fotógrafo artístico comenzó a diluirse a partir de los cuarenta, coincidiendo con los inicios de la II Guerra Mundial.

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