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Fundación Telefónica, con la colaboración del Arxiu Nacional de Catalunya, presenta hasta el 30 de enero en su sede de Madrid, la exposición Brangulí, dedicada a la obra del fotógrafo barcelonés Josep Brangulí Soler. La muestra, comisariada por Valentín Vallhonrat y Rafael Levenfeld se centra en las grandes transformaciones que se desarrollan tanto en la ciudad y sociedad, como en la obra del fotógrafo, entre los años 1909-1945, está compuesta por 305 fotografías agrupadas en 31 bloques temáticos ( Semana Trágica, Industria, República, Guerra Civil, sociedad, etc.) y material impreso original de la época.

Josep Brangulí Soler, fotógrafo barcelonés, nacido en Hospitalet de Llobregat el 14 de septiembre de 1879, es el iniciador de una saga de fotógrafos a la que se sumaron sus hijos Joaquim y Xavier Brangulí i Claramunt.

Con esta exposición se plantea la revisión de la obra de este fotógrafo, titular del nombre Brangulí hasta su muerte en 1945. Josep Brangulí se inició en la fotografía a finales del siglo XIX y continuó  ininterrumpidamente con esta labor hasta su fallecimiento a mediados de la década de los cuarenta del siglo XX. Desarrolló su obra en Cataluña y mayoritariamente en Barcelona. Las revistas ilustradas de la época recogen y publican sus fotografías desde el inicio de su carrera, ¡Cu‐Cut¡, La Hormiga de Oro, La Ilustración Española y Americana, Nuevo Mundo entre otras.

A partir de 1910, comienza su trabajo regular para la prensa diaria,  destacando su colaboración con La Vanguardia, Diario de Barcelona, La Tribuna, La Noche, El Noticiero Universal y Le Miroir du Monde. Desde 1914 será el corresponsal de Prensa Española en Barcelona, publicando sus trabajos en ABC, Blanco y Negro y Campeón. Pese a su intensa actividad como fotógrafo para la prensa, no podemos calificar a Brangulí únicamente como fotoperiodista, habida cuenta de su extensa labor como fotógrafo industrial, del comercio y la arquitectura, ámbitos en los que sus imágenes aparecen cómo prácticamente únicas en el panorama fotográfico de este período. A través de sus fotografías describió el paisaje urbano  que se generaba con la gran transformación de Barcelona, con la apertura de la vía Laietana. Desarrolló un amplísimo y singular trabajo de fotografía industrial para, entre otras empresas, Construcciones y Pavimentos, pionera en el encofrado de hormigón, y para entidades corporativas  a cuyo cargo estaban las obras públicas de la red de metro o la instalación del alumbrado público en Barcelona. En el apartado comercial fotografió, desde su  nacimiento, los diferentes eventos de la Fira de Barcelona así como los trabajos para grandes corporaciones como La Caixa de Pensions. Es por tanto el fotógrafo que documentó las principales transformaciones de Barcelona en un largo período, lleno de novedades y conflictos: Desde 1900 hasta 1945 a través de amplias series de reportajes fotográficos.

Su primer gran reportaje fue el de la Semana Trágica de 1909. Los sucesos acaecidos en Barcelona y otras ciudades de Cataluña, entre los días 26 de junio y el 2 de agosto, fueron recogidos por su cámara y publicados en diversas revistas ilustradas tanto nacionales como extranjeras. Brangulí,   realizó una selección de estas fotografías en un álbum encuadernado con el título La Semana Trágica, que contaba con 38 fotografías originales.

Paralelamente, y también en 1909, comienza su serie de fotografías sobre la apertura de la vía Layetana.  Parte de todo este trabajo se conserva en otro álbum numerado con el 11 de su archivo y titulado La Reforma. Calles y casas desaparecidas, con 19 originales fotográficos Brangulí transitó el Ensanche, el Barrio Gótico y la Rivera y de allí al Tibidabo, a Montjuic, al Somorrostro y a la cuenca del Llobregat, donde se asentaba gran parte de la industria. Así nos reveló las innumerables facetas que iban dibujando la ciudad. Realizó este y otros muchos  recorridos con una mirada sin fisuras en el tránsito de una construcción urbana a otra industrial, de un acontecimiento a otro. El autor ligó su obra a la vida de Barcelona y al aspecto cambiante de la ciudad, su dinamismo y arquitectura. La propia modernidad de la arquitectura hizo evolucionar a Brangulí desde posiciones similares a las de otros fotógrafos de la época inicial del fotoperiodismo hasta una maestría que le hace sobresalir entre todos sus coetáneos y le hace único en España.

En el capítulo industrial, la edificación de las nuevas factorías, fue recogida por su cámara con la misma épica con la que se enfrentaba a los monumentos históricos de la urbe. Su mirada también recoge la situación  social y laboral de esos años donde abunda la contratación de mujeres y niños, con el objetivo de reducir los costes de producción. Ni la imagen de un niño en una fábrica, con condiciones ambientales en muchos casos insalubres, ni las salas de contratación laboral femeninas serán obviadas por su cámara.

Cuando trata estos temas coincide en parte con muchos de sus coetáneos: en la documentación de las calles y de los barrios de Barcelona, se asemeja a los esbozos de Adolf Mas, Frederic Ballell, Lucien Roisin o Narcís Cuyás  . En la documentación de la construcción de edificios, naves industriales y fábricas, mantiene una posición  cercana a las imágenes de Alejandro Merletti sobre las fabricas de sederia de 1908 . Sus primeros reportajes importantes como el de la Semana Trágica se complementan con  la mirada de Josep Maria Sagarra . Es, sin embargo, su gran esfuerzo documental de la década de los años veinte el que nos permite ver el desarrollo de la obra más atemporal de Brangulí y por tanto las señas de su moderna identidad. Más tarde y como a los demás fotógrafos de su época, la instauración de la II República y sobre todo la Guerra Civil española, afectará al desarrollo de su obra y de su vida. Las urgencias por documentar los acontecimientos añadirán a su trabajo tintes comunes, esfuerzos compartidos y miedo ante el futuro.

Brangulí no se detuvo tras la Guerra Civil, cuando se generaliza la confiscación de archivos y las represalias en el ámbito de la prensa. Jamás interrumpió su trabajo. Su obra recorre este período, de la misma forma que en etapas anteriores, brindándo una visión única del mismo: el cambio dramático de la sociedad catalana que transita la República, la Guerra Civil y los primeros años del franquismo, que conllevan la presencia militar, los hombres destacados del nuevo régimen y la llegada de la simbología fascista a las calles de Barcelona.

Durante  estos años, documenta  los estratos de la sociedad en todos sus escenarios posibles: los oficios y los talleres, la vida en las calles, los acontecimientos y los personajes públicos y privados, lo que hace de este fotógrafo una fuente necesaria para conocer un período fundamental en Cataluña. No es el único en abordar las temáticas ya señaladas, pero no encontramos un autor que haya completado, como Brangulí, la transición desde la fotografía del siglo XIX  hasta la de  mediado el siglo XX, en tantos ámbitos, tan distintos  y tan impecablemente realizados. Una rara excepción en el panorama fotográfico español.

Su actividad comercial, señala la sucesión de pequeños encargos con motivos muy diversos,  electrificación del alumbrado, obra pública, industria, ferias, medicina, construcción o acontecimientos de toda índole. En cada una de estas situaciones Brangulí procedió de manera muy similar: ejecutando amplias series.  Sus agrupaciones temáticas también tienen una razón de ser que no proviene de la historia del arte más reciente, sino de las necesidades de encontrar fotografías similares para satisfacer un encargo. Brangulí era un pequeño empresario que organizaba el contenido de su archivo de explotación para responder a una petición de la sociedad en la que vivió.

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1 respuesta a este post
  1. La recomiendo 100%, estuve hace unos días y me encanto como evoluciona una ciudad con el paso del tiempo dándole Brangulí su toque personal.

    Vuelvo a repetirme para los que le guste el documentalismo/fotoperiodismo no puede dejarlo pasar pero también para cualquier persona que le guste la historia.

    Saludos. 😉

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