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La sala de exposiciones de la Alhóndiga de Bilbao acoge durante mayo y junio, una exposición dedicada a las instantáneas del que se considera el mayor fotógrafo soviético de la historia, Dmitri Baltermants.

El título de la muestra es ’50 años de la URSS a través de la lente de Dmitri Baltermants [1939-1989]’ y se trata de una colección de casi de 200 fotografías procedentes del museo Moscow House of Photography.

En el trabajo Baltermants sus magníficos reportajes desde el frente, los retratos políticos de los líderes comunistas y los paisajes cotidianos de la Unión Soviética. Algunas de las instantáneas son conocidas internacionalmente como ‘Dolor’ y otros trágicos iconos de la batalla de Stalingrado del artista que muchos han comparado con Robert Capa y al que se conocía con el nombre de ‘El ojo de Rusia’.

El fotógrafo contribuyó a crear y sustentar los mitos en los que se basaba el régimen soviético “sobre la vida de la gente más poderosa y feliz de la tierra”, pero, por otro lado, desnudó “sin piedad” la realidad de sus mitos. De esta forma, subrayó en sus fotografías “el dolor y las dichas humanas” que no dependen ni de fronteras geográficas ni de estructuras sociales.

El que fuera capitán del ejército rojo recibió su primer encargo como fotógrafo profesional del periódico estatal soviético Izvestia en 1939, cuando se le envió a fotografiar la llegada de las tropas soviéticas al Oeste de Ucrania.

El resultado fue tan impresionante que el gran Izvestia -el periódico soviético más influyente-, le ofreció de inmediato el puesto de fotógrafo en plantilla y Baltermants lo aceptó sin dudarlo.

Cambio en el estilismo

El año 1939 fue el de gran cambio estilístico de la cultura soviética. El realismo socialista, impulsado por el poder comunista desde mediados los 30, ya había dislocado virtualmente todos los demás modos estéticos en la esfera artística, incluida la fotografía, donde hasta muy recientemente coexistían el pictorialismo, el modernismo y el reportaje.

Con su primer reportaje, Dmitri Baltermants acertó de lleno en las demandas de la nueva época. Justo a sus espaldas, quedaba el gran momento de la vanguardia soviética representada por figuras como Aleksandr Ródchenko, Vladímir Mayakovski, Vsévolod Meyerhold y Serguéi Eisenstein, entre otros.

En 1926, con tan solo 14 años, Baltermants había empezado a trabajar en la imprenta de Izvestia como tipógrafo. También había hecho prácticas como operador y como asistente de arquitectos y fotógrafos profesionales.

A partir de junio de 1941, trabajó como corresponsal de guerra para Izvestia, realizando reportajes sobre las batallas de Moscú, Crimea y Stalingrado. En 1943, tras un error del editor del diario, que se equivocó al titular algunas de sus fotos, de modo que, desafortunadamente, fueron a imprenta sin corrección, y fue enviado a un batallón de castigo, al que sobrevivió de milagro.

Por una grave herida que casi le cuesta una pierna, tras la convalecencia en un hospital, regresa al frente en 1944 como fotógrafo, esta vez no por cuenta de Izvestia, sino del periódico del ejército Na razgrom vraga, registrando las campañas militares en Polonia y Alemania.

La mayoría de sus fotografías de guerra sólo vieron la luz durante el ‘deshielo’ de Kruschev, mientras que su famosa fotografía ‘Pena’, que le dio reconocimiento internacional, no se publicó en la URSS hasta 1975, 30 años después de haberse realizado.

A su regreso del frente, con miles de negativos y cientos de copias impresas, el condecorado veterano Dmitri Baltermants buscaba trabajo en vano. Los antecedentes penales eran una mancha en su currículo, y además, sus orígenes judíos le cerraron las puertas de los periódicos soviéticos.

Finalmente el poeta Alekséi Surkov, editor jefe de Ogoniok, la revista ilustrada más importante del momento, con millones de copias en la calle, asumió el riesgo de contratarle. Fue allí donde Baltermants trabajó hasta su muerte en 1990, dirigiendo la sección de fotografía desde 1965.

Baltermants se embarcó en su carrera profesional al tiempo que la URSS sellaba el ‘telón de acero’, que aislaría el arte soviético del resto del mundo. En ese momento, la fotografía pasaría de ser un arte respetado y popular “a una servil máquina ideológica”, perdiendo prácticamente su estatus artístico.

Este fotógrafo fue uno de los pocos profesionales que mantuvieron su éxito, tanto dentro como fuera de las fronteras durante casi medio siglo. En Rusia, millones de lectores de Ogoniok decoraban las paredes de sus apartamentos comunales con las portadas de la revista ilustradas con sus fotos..

Retratos de Stalin, Brezhnev y Gorbachov

Los retratos de políticos constituyen un capítulo especial en la obra de Dmitri Baltermants, que retrató a los secretarios generales del PCUS, Stalin y Krushev, Brezhnev y Andropov, Chernenko y Gorbachov.

La exposición ha sido organizada por el Ministerio de Cultura de la Federación Rusa, el Gobierno de Moscú, Moscow House of Photography Museum y la Comisaria de la Exposición, Olga Sviblova.

 

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