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Alphabet-truck

Vivimos en un mundo cada vez más saturado de imágenes. Todos hacemos fotos compulsivamente. Sólo en Facebook se suben cada día 500 millones de imágenes. Las fotos ya no solo representan el mundo, sino que en buena parte lo componen. ¿Cómo reaccionar críticamente a esa masificación apabullante?

 Una posible respuesta a esa pregunta es la que propone la exposición ofrecida por la Sala Municipal de Exposiciones de san Benito de Valladolid hasta el 18 de agosto, bajo el título “Obra-Colección. El artista como coleccionista”, y que reúne la propuesta de Ève Cadieux, Emilio Chapela Pérez, Hans Eijkelboom, Erik Kessels, Martin Parr, Jean-Gabriel Périot, Joachim Schmid, Richard Simpkin, Eric Tabuchi y Penélope Umbrico.

 En ella podemos ver la propuesta de estos artistas que “reciclan” imágenes ajenas o propias para crear con ellas su propia propuesta. Se trata de una exposición bastante conceptual comisariada por Joan Fontcuberta, un proyecto que documenta una situación actual en auge: el tránsito del coleccionismo de creación a la creación como coleccionismo.

 La exposición “Obra-Colección” propone una visión de la “poética de la enumeración”. A través de sus trabajos, la mayoría de ellos inéditos en España, los autores muestran una idea común: renunciar a seguir tomando fotos y no contribuir a la sobresaturación icónica presente en la actualidad. Es el caso de Joachim Schmid que, en su trabajo “Other People’s Photographs” (2008-2011) propone sistemas de categorizar el mundo reuniendo la miscelánea icónica de internet en función de factores unificadores que terminan demostrándose arbitrarios y absurdos. Por su parte, Penélope Umbrico realiza un trabajo en un registro distinto con “Portraits from Flickr Sunsets” (2012). Hurgando, en este caso en un portal como Flickr, recupera miles de imágenes que aglutinadas evidencian la reiteración masiva de ciertos estereotipos gráficos.

 La reacción a esta abundancia se encuentra en reciclar las imágenes existentes, que siguen produciéndose sin parar. En este sentido, Martin Parry Erik Kessels son claros ejemplos de esta tendencia. Parr encarna al fotógrafo-coleccionista en sentido literal y, en las últimas décadas, ha recogido todo tipo de fotografía vernacular (postales, folletos turísticos, fotos impresas en camisas, etc). En la serie “Painted Photos” (2012), reutiliza imágenes de prensa encontradas en mercadillos con fondos parcialmente pintados para destacar un sujeto o marcas para indicar un reencuadre, tal como antiguamente se hacía en las redacciones de los periódicos. Por su parte, Kessels busca tesoros escondidos de la fotografía vernacular que luego organiza en sorprendentes publicaciones como en “In Almost Every Picture #9” (2011)donde se agrupan un centenar de fotos de un viejo matrimonio, la máxima ilusión del cual era obtener un buen retrato de su perro pero la serie demuestra que su impericia técnica les lleva de frustración en frustración en una secuencia cada vez más hilarante para un observador externo.

Penelope-Umbrico

 La exposición muestra también la figura del fotógrafo que amasa fotografías que constituyen su material de trabajo y cuya obra consiste en la elección de un criterio de búsqueda, en la ordenación de los hallazgos según categorías conceptuales y en su disposición para su exposición. Un ejemplo de ello es el artista Hans Eijkelboom cuyo criterio de acumulación y seriación se distingue por el humor y una fina inteligencia. Por ejemplo, en “New York by Numbers”(2011), el artista recorre las calles de esta ciudad en busca de cien transeúntes cada uno vistiendo una camiseta con un número distinto del 1 al 100. Por otra parte, Eric Tabuchi no persigue números sino letras. Su libro “Alphabet Truck” (2008) es el resultado de recorrer miles de kilómetros por autopista a la búsqueda de camiones en cuyo dorso aparezca una letra del abecedario.

 Cerrando el círculo se encuentra Ève Cadieux que, en su obra “Les Antres” (2007-2010), localiza a coleccionistas obsesionados con los más extravagantes objetos (abrebotellas, matrículas, abetos de Navidad, etc) a los que retrata posando frente a una selección de sus tesoros. En definitiva, Cadieuxes una coleccionista de coleccionistas. Por otro lado, en Richard &Famous” Richard Simpkin acumula autofotos en compañía de celebridades transformando una obsesión narcisista y compulsiva en un proyecto artístico. Finalmente, la exposición muestra dos proyectos de los artistas Emilio Chapela Pérez y Jean-Gabriel Périot que trabajan con vídeo (en realidad, secuencias de fotos presentadas videográficamente). Chapela Pérez revisita los valores en crisis de la contemporaneidad como la democracia, la economía, la violencia o el arte a partir de hallazgos cruzados en Wikipedia y Google que convergen en proyectos que aúnan crítica e ironía. Su pieza videográfica “Gun” (2011) es un diaporama que proyecta las 100 primeras imágenes obtenidas en Google cuando la palabra de búsqueda es “gun” (arma). Por su parte, Périot propone narrativas que cuestionan la memoria oficial y el poder del archivo. Su aclamado video DiesIrae” (2005) está realizado a partir de miles de fotografías obtenidas en Google, que mediante un hábil montaje y un ritmo vertiginosamente sincopado dejan sumido al espectador en el estupor de un dramático viaje a través de la imagen pero también a través del horror del pasado reciente de la humanidad.

 En la escena artística actual se tiende a confundir los papeles de sus agentes tradicionales: artistas, críticos, comisarios, conservadores, coleccionistas, galeristas, docentes, etc. De esos solapamientos destaca en gran medida el que se produce entre el artista y el coleccionista. Para el filósofo alemán Walter Benjamin, el artista moderno era una especie de trapero que seleccionaba y acumulaba despojos para darles formas y sentidos nuevos. Como afirma Joan Fontcuberta, “en un mundo caracterizado por la saturación icónica, muchos artistas son proclives a recolectar y seriar imágenes para llegar a lo que podría justamente denominarse una “obra-colección”, es decir un conjunto de obras que unidas forman una colección con un propósito nuevo y diferente al inicial. Así, al determinar un criterio de colección y efectuar decisiones sobre los repertorios posibles, el autor-coleccionista proyecta su experiencia y su creatividad convirtiendo, en consecuencia, una colección en una “obra de obras”.

 La pulsión de coleccionar y la propia estructura de la colección cobran una naturaleza de poética artística. En un ensayo sobre Arman, uno de los artistas precursores de la acumulación, Umberto Eco oponía una “poética de la enumeración del catálogo” a una “poética de la forma acabada”. En palabras de Eco, “la poética del catálogo es una característica de los tiempos de duda respecto a la forma y naturaleza del mundo, en oposición a la poética de la forma acabada, típica de los momentos de certeza sobre nuestra identidad”.

 La exposición se presenta con la colaboración de la fundación Foto Colectania y la Fundación Banco Sabadell.

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3 respuestas a este post
  1. Excelente nota, como siempre y una vision distinta de hacer arte, con lo propio o con lo ajeno. Debate importante si lo hay.-
    Saludos

  2. Exposición sobre la recopilación creativa de imágenes Gracias por compartir con todos nosotros toda esta practica información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este blog.

  3. Exposición sobre la recopilación creativa de imágenes , es genial, desde que os recibo no puedo parar de mirar todas vuestras sugerencias y me alegra cuando recibo uno más, sois lo mejor en español, me encata vuestra presentación y el curre que hay detrás. Un beso y un abrazo, nos alegrais la vida.

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