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Horacio Coppola, un gran fotógrafo argentino pasea estos días por Madrid una parte significativa de su obra. Aún no hace mucho que la Fundación Telefónica nos ofreció una retrospectiva centrada sobre todo en sus imágenes de Buenos Aires, ahroa el Círculo de Bellas Artes nos permite descubrir otra faceta: la producción inicial del fotógrafo, fruto sobre todo de sus años de formación en Europa, a comienzos de los años treinta del pasado siglo XX.

En la muestra, después de una introducción, con fotografías captadas en Brasil, de 1931 a 1945, las ciudades de Berlín, Budapest, París y Londres se vuelven protagonistas de un recorrido en el que se muestran también los cuatro filmes más importantes de la breve carrera de Coppola como cineasta: “Sueño” (1933); “Un muelle en el Sena” (1935); “Un domingo en Hampstead Heath” (1935) y “Así nació el Obelisco” (1936).

La historia de Horacio Coppola está llena de felices casualidades que, vistas en la distancia, conforman una trayectoria plenamente coherente, si bien en su día distaron de formar parte de un plan estratégicamente diseñado.

Nacido en el seno de una familia de origen italiano en la que el arte y la cultura estaban muy presentes, Coppola comienza su formación como fotógrafo, de forma autodidacta, a finales de los años veinte. En esa época, es aún un diletante.

Estudia Derecho sin mucho interés, forma parte de la junta directiva del Cine Club de Buenos Aires, asiste a conferencias de intelectuales europeos (Ortega y Gasset, Le Corbusier…) de paso por Argentina, dirige la revista Clave de Sol… Lo único claro en estos años es su interés por el arte, especialmente por el cine y la fotografía.

En 1930 viaja por primera vez a Europa, en donde visita España, Francia, Italia y Alemania. A la vuelta, hace escala en Brasil. En 1931, la revista Sur comienza a publicar algunas de sus fotos, pero él sigue fundamentalmente interesado en el cine. Las cosas cambiarán a partir del año siguiente.

En 1932 vuelve a Alemania para estudiar fotografía en la Universidad de Marburg. La intención era, más que especializarse en el oficio, desarrollar un lenguaje crítico sobre esta técnica artística. Sin embargo, al llegar a una Alemania en la que el ascenso del nazismo empieza a ser imparable, se encuentra con que el departamento de Fotografía de la Universidad de Marburg ha cerrado. Termina asistiendo a las clases de fotografía de Walter Peterhans en la nueva Bauhaus de Berlín. Allí conoce a su mujer, Grete Stern, y se orienta definitivamente hacia la tarea fotográfica.

En 1935, ambos regresan a Buenos Aires. Recién llegados, se organiza en la sede de la revista Sur la exposición Fotos. H. Coppola y G. Stern, saludada como “la primera exposición de fotografía moderna en la Argentina”. A raíz de ello, Coppola recibe el encargo de la Municipalidad de Buenos Aires de realizar un extenso trabajo fotográfico sobre la capital, fruto del cual será el libro Buenos Aires 1936. Visión fotográfica.

La exposición organizada por el Círculo de Bellas Ates junto con la Galería Jorge Mara-La Ruche de Buenos Aires y con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), estará abierta al público hasta el 16 de enero de 2011.

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