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Valladolid apuesta fuerte por la fotografía, el otro día comentábamos la muestra Los cielos se nublan y hoy le toca el turno a una nueva exposición que acaba de ser inaugurada en la Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla: Íntimas convicciones. El hombre y sus creencias, fotografías de Sabine Weiss. La muestra recoge 60 imágenes en blanco y negro seleccionadas entre las mejores de la fotógrafa sobre el tema de la religión, la fe y la expresión y el comportamiento humano ante las deidades. Esta exposición llega a la capital castellana después de haberse ofrecido al público en Santiago de Compostela.

Nacida en 1924 y amiga de los grandes fotógrafos de su época, como Robert Doisneau, con los que ha compartido la forma de mirar, Sabine Weiss lleva 45 años recorriendo el mundo para encontrarse con el otro, siempre a través de una mirada tierna y curiosa a la vez. Hija de un químico, creció familiarizada con la manipulación de los líquidos, y a los 12 años, durante un viaje a París, se compró su primera cámara de fotos con su paga. A los 22 años, después de haberse sacado el título de fotógrafa, decide abandonar Suiza y marcharse a vivir a París “por cuestiones de amor”.

En la ciudad de la luz, en el estudio del fotógrafo de moda Willy Maywald, descubre el placer y la importancia de fotografiar con luz natural, una obsesión que le acompañará toda su vida. “Sólo fotografío aquello que me conmueve”, ha dicho alguna vez, y es por eso que su obra está plagada de niños, “son siempre un desafío”, de viejos, de gente en las calles, de la vida cotidiana en el París de los 50, que es el mismo que fotografiaron sus grandes coetáneos, y algunos de ellos compañeros de agencia, como son  Cartier Bresson, Robert Doisneau, Brassaï o Willy Ronis. En sus archivos, la gente anónima se mezcla con las estrellas famosas y pronto es solicitada por las grandes revistas francesas y americanas para hacer retratos de los políticos y relevantes artistas de la época. Ante su cámara posaron, entre otros, Joan Miró Fernand Leger, Marc Chagal, André Breton y Giaccometti. La moda fue otra de sus especialidades y durante décadas ha aceptado innumerables encargos de la prensa estadonidense del sector.

A pesar de su actividad laboral frenética, Sabine Weiss siempre ha sabido encontrar tiempo para sus proyectos más personales Íntimas convicciones. El hombre y sus creencias es el resultado de años de trabajo y viajes en los que la autora, infatigable, ha buscado el significado de Dios, no tanto en su forma divina, como en su representación más cercana y sobre todo, en su faceta más humana. Weiss no se fija en altares, ni en iconos religiosos, sino que gira su cámara hacia el hombre que reza, el que comulga, el que medita, sea en una calle, en una catedral ante un cristo o en aeropuerto junto a las cabinas telefónicas. La cámara de Weiss capta la manera en que los hombres se comportan ante él y cómo manifiestan sus creencias, lo que en definitiva, es la manifestación de lo que somos. Como ocurre muchas veces con la fotografía humanista, el trabajo de Weiss sobre la fe, es un estudio casi antropológico, porque a Sabine Weiss le interesa, sobre todo, el momento en que se quita la máscara que se siente obligado a llevar

Sabine Weisss ha expuesto en el MoMA de Nueva York, en  Art Institute de Chicago, Museo de l’Elysée, Lausanne y en  la Maison Europeen de la Photographie, en París, entre otros muchos. Entre sus numerosas publicaciones, cabe destacar “Intimes Convictiions”, Ed. Contrejour, 1989 y “Sabine Weiss”, ed. La Martiniere, 2003.

La exposición permanecerá abierta hasta el día 25 de abril.

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