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El fotógrafo Jerry Berndt no ha expuesto nunca en España, es un maestro del blanco y negro forzado y granuloso con el que describe ambientes nocturnos y de perdedores. No sé por qué, sus fotografías me recuerdan a cuadros de Edward Hopper y me empeño en pensar que Tom Waits tendría que ponerle la banda sonora a sus imágenes. Hoy este fotógrafo asiste a la presentación en Valladolid de su primera exposición en nuestro país, Jerry Berndt. America the Beautiful, que se abre al público en la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito enValladolid.

La exposición está formada por más de un centenar de obras muchas de las cuales se cuelgan en el  Moma de Nueva York, en la Bibliothèque Nationale de Paris, o en el Museum of Fine Arts de Boston.

Nacido en Milwaukee, Wisconsin, en 1943, creció en el tosco bar de clase obrera de su padre. Aprendió a leer en el sótano del bar donde trabajaba, colocando y juntando los botellines de cerveza vacíos en las cajas correspondientes. Blatz, Schlitz, Fox Head 400.

Más tarde entró a trabajar en una fábrica, primero en la General Electric en la monotonía de la cadena de montaje, y después en la Lakeside Manufacturing como soldador en el turno de noche desde las doce hasta las ocho de la mañana.

Aprendió a tocar la guitarra y cantar, y construyó un coche modificado con el que corría como un loco. Según cuenta él mismo, un intelectual de Nueva York llamado Paul Goodman, fue la primera persona en su vida que le dijo que no era  estúpido y que debería ir a la Universidad. Goodman le ayudó a entrar pero no tuvo mucho éxito en ella. Sin embargo, un comentario suyo sobre su capacidad para trabajar en un laboratorio fotográfico le llevó a ser contratado por el departamento de antropología. En un año se convirtió en un “laborante” bastante bueno y luego dio un paso más y empezó a realizar fotografías con una Argus C-3.

Con 17 años  fue arrestado en una manifestación por los derechos civiles y pasó 3 meses en la cárcel. En 1964 se unió al movimiento anti-guerra de Vietnam, y el movimiento cultural en general que criticaba “el olor a podrido del sistema”. Durante ese tiempo tomó parte en muchas manifestaciones y hubo también más arrestos.

En 1967 se mudó a Boston  para organizar a los estudiantes de la Universidad de Harvard y  del M.I.T. en contra del reclutamiento militar y de la guerra de Vietnam. Fue contratado por la Universidad de Harvard para fotografiar a los proxenetas y prostitutas de la “Combat Zone” de Boston. Dentro de los bares y clubs no se podía utilizar el flash o luz artificial, así que trabajaba con sensibilidades altas y forzando la película con una fórmula de revelado secreta de su propia invención. Como consecuencia del revelado forzado, las copias tenían mucho grano, hecho que le valió bastantes críticas, especialmente por parte de los fotógrafos artísticos.

En 1969 organizó a jóvenes americanos para ir a Cuba y ayudar a Fidel Castro en la zafra, la recolección de la caña de azúcar. Esto estaba fuera de la ley y, tres meses después, cuando regresó, el FBI le estaba esperando. Tuvo que huir a Detroit y allí se convirtió en reportero fotográfico para un periódico.

En 1973, todavía bajo las sospechas del FBI, dejó Detroit y regresó a Boston, donde vivió de forma clandestina en una casa okupa del centro: de forma ilegal, sin calefacción y con muchas ratas. Vivía en su laboratorio, y dormía en una cama suspendida sobre su ampliadora.

En 1976 recibió su primera beca por parte de una fundación, y la revista Time usó algunas de sus fotografías de la serie “Combat Zone”, todavía lamentándose de que tenían mucho grano. Fue contratado por el periódico local “alternativo”, y se convirtió en su fotógrafo jefe y editor fotográfico.

Se casó y tuvo un hijo. Hizó bastante dinero haciendo trabajos para grandes corporaciones. Entre medias de estos trabajos rodó un spot sobre los lugares olvidados de dios como los refugios de indigentes, Haiti, El Salvador, Guatemala, Polonia, Armenia, y los guettos de Los Ángeles.  Más tarde firmó un contrato con el ballet de Boston. Durante 8 años tomó fotografías de ballet, todavía con grano, pero las bailarinas eran bellas. Su hijo creció, su matrimonio terminó y se mudó a Paris, donde se casó de nuevo con una francesa con quien tuvo un hijo. Michel Philippot de Le Monde2 publicó algunas de sus series de fotografías, y Gerhard Steidl en Alemania publicó su primer catálogo retrospectivo.

En febrero de, 2011, El Museo de Arte Fotografíco de San Diego le incluyó en la exposición y libro titulados “Streetwise”. La exposición incluía a “figuras legendarias” como Robert Frank, Diane Arbus, Lee Friedlander, Jerry Berndt, Ruth-Marion Baruch, Garry Winogrand, Bruce Davidson, Danny Lyon, y Ernest Withers. A él le resulta especialmente graciosa la palabra “legendarios”

 En la siguiente inserción se puede escuchar una grabación en la que el propio Berndt cuenta la historia de su vida en relación con la fotografía. El monólogo está en inglés y no tiene subtítulos.

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