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Cuando Alberto Díaz fundó los estudios Korda, tratando de que la similitud con la marca Kodak le supusiera una ventaja comercial, estaba muy lejos de sospechar que una sola de sus imágenes, con el encuadre sabiamente recortado, alcanzaría fama universal y se convertiría en un símbolo. La exposición de Casa de América refleja el antes de esa imagen y el después de la carrera de este fotógrafo .


Memorial a Abraham Lincoln, Washington, DC 19 de abril de 1959

200 fotografías, en su mayoría inéditas, componen la muestra del autor de la más mítica imagen del Che: Alberto Korda. Con Conocido Desconocido Casa de América repasa la historia entre 1956 y 1968. Para La comisaria de esta exposición, estas imágenes que son en su mayoría inéditas o vistas por primera vez a negativo completo, “recorren la Historia y excluyen intencionadamente aquellas tan conocidas que se han convertido ya en lugares comunes al hablar de su obra”. De esta manera, se amplía el registro de este fotógrafo y se muestran imágenes seleccionadas entre miles de fotogramas de Korda, así como en archivos personales de multitud amigos y también de colaboradores.

Las imágenes de la exposición, se aglutinan en torno a cinco secciones temáticas: Studios Korda, los líderes, el pueblo, la mujer y el mar. P ese a que las fotografías más representativas de Korda son las de la Revolución Cubana , lo cierto es que el maestro de la Leica tiene en su haber una amplia colección de instantáneas sobre la capital cubana.

Las calles de La Habana , sus trabajadores, el Malecón o sus lujosos hoteles han pasado por el ojo fotográfico de Korda desde que en 1954 se fundaran los estudios Korda en el edificio de La Metropolitana , en la calle O`Really.

El corazón de El Vedado fue el lugar elegido por Alberto y Luis Korda para recrear su Habana, la misma que Cabrera Infante dibujó a la perfección en Tres Tristes Tigres.

Hijo de un empleado ferroviario y de un ama de casa, formado en un pueblo de pescadores al oeste de la capital, ningún pronóstico señalaba a que los caminos de Korda se cruzarían con la élite de la sociedad habanera. La belleza femenina empezó a constituirse como uno de los ejes centrales de la obra del fotógrafo cubano, y uno de los pilares fundamentales para el sustento económico de los jóvenes Studios Korda. Pero todas estas fotos por encargo no cercenaron la personalidad creativa del estudio; muy al contrario la identidad de Korda se hacía cada vez más patente.

Pero llego la revolución, y con ella las jóvenes en bañador fueron sustituidas por guerrilleros rodeados de selva, jeeps y demás preparativos militares. Era lo que reclamaba la prensa, y Korda supo reflejar a la perfección el espíritu de la Revolución en cada una de sus instantáneas. A través de los recortes y reencuadres de sus fotos, Alberto Díaz fue creando poco a poco un impresionante dossier visual de todo un movimiento que cada vez más estaba adquiriendo un cariz mundial.

Korda siempre definió la fotografía del Che como “un instante de suerte”, por lo que nada le hacía presagiar que en aquella segunda fila del homenaje fúnebre a las víctimas de un sabotaje estaba siendo retratado todo un icono histórico.

Con una fijación extrema en los pies de soldados y guerrilleros, las multitudes y los desfiles, Korda realizó un seguimiento continuo al Fidel Castro, a quien tuvo el privilegio de poder llamar “Fidel”, frente al “Comandante” que cada vez más se oía en las trincheras.

Y a finales de 1969 llegó el mar. Demostrando su capacidad de adaptación y cambio, Alberto Díaz fotografió casi todo lo posible de los fondos marinos cubanos, donde encontró una nueva fuente de estimulación creativa.

El 25 de mayo de 2001, a sus 72 años de edad, murió Alberto Korda en Parísy al parecer en compañía de una joven compatriota. Fidel asistió a su entierro y preguntó: “Díganme, realmente ¿cómo murió?” Al darle detalles, Castro concluyó: “Ése era Korda”.

Historia del retrato del Che

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