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El Museo de Historia de Cataluña expone una muestra de fondos provenientes del Archivo General de Palacio sobre la Primera Guerra Mundial, primer gran conflicto bélico en el que la fotografía actuó como testigo.

Imagen de un soldado de caballeria alemán, en el campo de batalla de Saint Quentin (Francia)

El Museo de Historia de Cataluña expone una muestra de fondos provenientes del Archivo General de Palacio sobre la Primera Guerra Mundial, primer gran conflicto bélico en el que la fotografía actuó como testigo. La exposición, que coincide con el 90 aniversario del final de la guerra, ha permitido mostrar por primera vez parte de este fondo de fotografías que conserva el Archivo General de Palacio, integrado por unas 4.000 instantáneas que enviaron a España las embajadas y los agregados militares españoles en los países de la contienda.

Este conflicto que tuvo además”consecuencias políticas, sociales y económicas de tanta envergadura que aún hoy condicionan la geopolítica del planeta, estalló en 1914 y fue la primera guerra que afectó a cuatro continentes. En ella batallaron 70 millones de combatientes y causó casi 10 millones de muertos y seis millones de inválidos.

La denominada “Gran Guerra”

Tras la firma del armisticio del 11 de noviembre de 1918 en Compiègne (Francia), continúa el comisario, “Estados Unidos se consolidó como gran potencia, el Reino Unido afianzó su hegemonía marítima y desaparecieron cuatro grandes imperios (el otomano, el alemán, el austrohúngaro y el ruso)”.

Según Rovira, “la selección se ha hecho siguiendo criterios de calidad fotográfica y de interés histórico, más allá de las ópticas partidistas o de las finalidades propagandísticas que puedan implicar”.

El objetivo de Rovira y Casanovas era “ofrecer un conjunto gráfico suficientemente pictórico, documentado y potente”, que informe de los hechos históricos con imágenes casi inéditas o poco conocidas.

El recorrido expositivo pone el acento en la utilización de la imagen como “un instrumento de guerra psicológico que evidencia una división etnocéntrico-europea y a menudo manipulada de la conflagración mundial”.

En su conjunto, y desde la perspectiva actual, las fotografías muestran la guerra “en todo su dramatismo, sobre todo por la posibilidad de confrontar las distintas miradas sobre unos mismos hechos”.

La mayoría de las imágenes provienen de la agencia alemana Bild-und-Film Amt (BUFA), antecesora de la productora UFA (Universum Film AG), y en algunos casos de la agencia londinense Associated Illustration Agencies y de la francesa Section Photographique de l’Armée.

También están representados fotógrafos identificados como W.Braemer y Alex Podobinsky.

La contemplación de las fotos permite observar que en la Primera Guerra Mundial convivían las armas propias del siglo XIX con nuevas técnicas como la guerra química, los carros de combate, la guerra naval y el submarino o la aviación armada.

Aunque España se había declarado neutral en el conflicto, unos 15.000 voluntarios -2.000 catalanes- combatieron en la guerra, en su mayoría en la Legión francesa, para lo cual debían renunciar a su nacionalidad y adoptar la francesa.

En Madrid, Alfonso XIII mandó crear en colaboración con la Cruz Roja Internacional la Oficina Pro Cautivos, que funcionó en el Palacio Real desde 1915 hasta 1921, y que canalizaba los envíos de fotografías.

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