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Elliott-Erwitt.-Colección-Lola-Garrido

La sala de exposiciones Cultural Cordón de Caja de Burgos ofrece hasta el 25 de agosto, la exposición “Una historia portátil de la fotografía. Colección Lola Garrido”, con un centenar de imágenes de 63 autores. En la muestra están representados los grandes maestros de la historia de la Fotografía, desde mediados del siglo XIX hasta la década de los noventa del siglo XX. Es la primera vez que se realiza una selección tan nutrida de la colección (hasta ahora se ha mostrado de manera fragmentada o formando parte de exposiciones temáticas) con la intención de abordar la práctica totalidad de la historia de la fotografía universal, a través de los autores más representativos. La muestra ha sido producida por Caja de Burgos y coordinada por diChroma photography.

 En la extensa nómina de fotógrafos de al exposición destacan pioneros como Julia Margaret Cameron, Edward Steichen y Alfred Stieglitz; los grandes autores europeos y americanos de los años 20 y 30 como André Kertész, Lotte Jacobi, Alexander Rodchenko o Lee Miller; los indispensables del fotorreportaje como Elliott Erwitt, William Klein, Garry Winogrand y Walker Evans; creadores vanguardistas como Man Ray, René Ma¬gritte, Harold Edgerton y Raoul Hausmann; los célebres fotógrafos de moda Lillian Bassman, Irving Penn y Horst P. Horst, o los artistas actuales Philip-Lorca diCorcia, Cindy Sherman, Richard Misrach y Nan Goldin.

 Muchas de las imágenes seleccionadas forman parte de la memoria visual contemporánea. La obra de Robert Capa Muerte de un miliciano, de 1937, se ha convertido en una de las fotografías más famosas de todos los tiempos. Otro tanto puede decirse de la Madre emigrante con la que Dorothea Lange documentó en 1936 las condiciones de vida de la América rural, del extraordinario fotomontaje de 1932 firmado por Wanda Wulz titulado Yo gato, o de la obra de Bern Stern que recoge una toma de la última sesión fotográfica de Marilyn Monroe. Los nombres de Robert Mapplethorpe, Henri Cartier-Bresson, Diane Arbus, Madame Yevondé o Inge Morath acrecientan el extraordinario elenco de autores presentes en la exposición.

Aunque la muestra recoge fotografías fechadas entre 1865 y 1993, el montaje huye deliberadamente de una presentación secuencial. Antes que agrupar períodos o movimientos más o menos correlativos, prefiere sugerir relaciones temáticas y establecer diálogos visuales entre las propias imágenes con independencia de su autoría o del momento concreto de su captura.

 Por ello, no se han trazado tampoco capítulos cerrados para que, en torno a conceptos abiertos, el espectador pueda explorar semejanzas, paralelismos o, por el contrario, diversidad y discordancias. Las grandes áreas que animan a descubrir esas relaciones sensoriales recogen conceptos como la abstracción y la experimentación, un espacio en el que tienen cabida muchas de las poéticas artísticas de las que ha sido testigo la fotografía, con obras de Jürgen Klauke, Hanness Kilian o Harold Edgerton; el protagonismo del rostro, los gestos y los inquietan¬tes juegos de miradas en las instantáneas de Norman Parkinson, Louise Dahl-Wolfe y Martin Munkacsi; la figura y el cuerpo como permanente reclamo desde la visión de Alfred Cheney Johnston y Madame D’Ora, Bill Brandt o Milton H. Greene; la presencia de la ciudad, tanto de la construcción en sí como de la vida urbana que se aloja en las tomas de Robert Franck, Alfred Erhardt y Lucía Moholy-Nagy, y la naturaleza como inva¬riado desafío –más espiritual que material– en las imágenes de Alma Levenson o Josef Breitenbach.

Comisaria, asesora crítica y directora de fundaciones (entre ellas, Foto Colectania), Lola Garrido ha dedicado su vida a la fotografía. Su extraordinaria colección comprende hoy más de 700 imágenes, y constituye una de las series internacionales más reputadas, requerida con frecuencia en diferentes museos e instituciones de todo el mundo.

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