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Hasta el 10 de enero de la Fundación Mapfre en colaboración con el Jeu de Paume presenta en su sala de Aazca , Lisette Model, un recorrido por la vida y obra de la fotógrafa estadounidense nacida en Viena, caracterizada por una sobria mirada sobre la gente y las calles de la ciudad. Una mirada de estudio del género humano sin pretensiones, que sur ge simplemente de observar y reconocer.

Porque si algo caracteriza la fotografía de Model es la falta de pretensiones y la privacidad. A lo largo de toda su vida fue extremadamente celosa de su intimidad, y se reinventó a sí misma. Con material de sobra para ello (nacida en Viena, casada con el pintor de origen ruso Evsa Model, huida de la Europa amenazada por la oleada nazi, de rica familia burguesa pero con necesidad de trabajar toda su vida para vivir…) para Model lo importante era hacer fotografías; lo demás pasaba a un plano secundario. Comenzó en l a fotografía por casualidad y por necesidad.

Esa casualidad marcó su vida (antes se había dedicado al canto y l a pintura) y la necesidad no desapareció hasta pocos años antes de su muerte, cuando como fotógrafa reconocida pudo olvidar las penurias económicas que le acecharon durante gran parte de su vida.

“Dispara desde el estómago” (Shoot from the gut). Ésta es una de las frases más célebres de la fotógrafa, quien además de su faceta como artista, desarrolló una gran labor como profesora, influyendo de manera radical en una generación de fotógrafos entre los que se cuentan referentes como Diane Arbus o Larry Fink.

Comisariada por Cristina Zelich, la exposición es producto de la coproducción entre Fundación Mapfre y el Jeu de Paume de París, que acogerá la muestra en 2010. La National Gallery of Canada (sede del archivo y fondos Lisette Model), y los galeristas Baudoin Lebon, París y Keitelman Gallery Bruselas, junto con la propia Fundación Mapfre (quien ha adquirido recientemente obra de la artista) son los prestadores que han hecho posible que en Madrid se vuelvan a abrir las puertas a una muestra extensa e individual de esta fotógrafa, quien no había sido objeto en nuestro país de una exposición de estas características desde 1998. Se publican tres ediciones del catálogo (en español, en francés y en inglés) y el volumen cuenta con un ensayo de la comisaria y otro de Ann Thomas, conservadora de la Nacional Gallery of Canada y responsable de la investigación más exhaustiva que se ha realizado a día de hoy sobr e la fotógrafa.

Model pertenece a ese grupo de artistas que, huyendo de la guerra y la situación en Europa, llegó a Nueva York a finales de los años treinta para encontrar refugio e inspiración. La ciudad la fascinó, y se convirtió en protagonista, objeto de estudio y laboratorio de pruebas para ella. No en vano Weegee, Helen Levitt y ella han sido calificados como “los fotógrafos de Nueva York”.

Gracias a sus primeras fotografías conocidas, las que retratan la sociedad decadente y perezosa de la Costa Azul (la serie Promenade des Anglais) consigue su primer trabajo de la mano de Ralph Steiner, editor de la revista PM’s Weekly. Steiner publica expectante, las fotografías de la burguesía en reposo: la mirada incisiva de Model comienza a atraer atención.

El MoMA crea entonces su primer departamento de fotografía y Beaumont Newhall y Ansel Adams se interesan por su obra y compran algunas fotografías para la colección del museo. Son Ralph Steiner y Alexey Brodovitch quienes le facilitan ese contacto. Con éste último comienza la relación profesional más larga de su carrera (15 años). Brodovitch era entonces director de arte de la revista Harper’s Bazaar y una figura clave en el campo del diseño y la fotografía. “Positivo y negativo, soberbio e imposible. Realmente, justo como me gusta”, decía Model de él, mientras éste jaleaba a sus fotógrafos al ritmo del mantra: “Sorpréndeme“.

Y Model siempre era una sorpresa.

Durante muchos años publicó de manera regular en Harper’s Bazaar aunque trabajara con otras revistas. Exponía prácticamente todos los años en las colectivas de fotografía que realizada el MoMA y estaba en contacto con los fotógrafos de la Photo League. La artista no empezó a sentir la escasez de encargos hasta años más tarde, y en ese momento comenzó una labor docente excepcional tanto desde la New School for Social Research como a través de clases privadas. Ya nunca dejó de dar clase hasta 1983, año de su muerte.

Desde 1951 compaginó ambas actividades: enseñaba y hacía fotos .Dejó prácticamente de revelar (afirmaba que no podía estar en todo) pero cuando conoció al galerista interesado en su obra Gerd Sander, (nieto de August Sander) en los años setenta comenzó de nuevo. A fi nales de esta década se publica su monografía en Aperture (con prólogo de la también fotógrafa y gran amigaBerenice Abbot) y un número de la revista Camera dedicado a su obr a, realizado en col aboracióncon Allan Porter. En los últimos años de su vida los problemas económicos desaparecieron: Evsa Model había fallecido y su vi da había cambiado completamente.

Model comenzaba una fotografía mirando, viendo lo que otros no podían ver, y terminaba el proceso en el laboratorio, recortando los negativos para que éstos respondieran a la intensidad que ella había vislumbrado. Su proceso fotográfico la distingue. Sus imágenes están dotadas de una cierta ironía o compasión, son primeros planos que nos permiten entrar en el ámbito privado del fotografiado, escenas de cal le que nos hablan de una privacidad de al coba.

En la selección realizada se encuentran imágenes representativas de sus series más conocidas (como pueden ser Promenade des Anglai s y Sammy’s) pero también aparecen fotografías de otros trabajos de gran importancia como Pedestrians o las imágenes de Reno y Las Vegas que le encargó la revista Ladies Home Journal.

“Lo que me interesa es la superficie. Porque la superficie es el interior. La gente siempre dice que hay que investigar dentro. Olvídalo. Todo está por fuera” afirmaba la artista

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