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La fotografía urbana y callejera tiene múltiples enfoques y uno de ellos, realmente singular, es el que ofrece la sala barcelonesa Espronceda hasta el 17 de junio con la exposición In my taxi, título bajo el que se reúnen 40 imágenes tomadas a bordo de su taxi por el artista-taxista Ryan Weidman a lo largo de cuatro décadas.

Esta exposición itinerante, organizada por la galería Bruce Silverstein, de Nueva York, ofrece una original visión del periodo de diversidad cultural que caracterizó la evolución de la ciudad de Nueva York entre los años 80 y el cambio de siglo, un periodo en el que experimentó grandes cambios económicos y sociales. Tomando fotografías de los personajes de este floreciente periodo, desde modelos, poetas, drag queens y famosos, a hombres de negocios y prostitutas, Ryan Weideman transformó con habilidad su taxi en un estudio fotográfico altamente funcional. La naturaleza móvil y fugaz de su situación, le permitió poder capturar el espíritu de los tiempos en un estilo propio y fluido.

En algunas de las instantáneas tomadas por Weideman a bordo de su vehículo el autor quiso incluir su propia imagen porque a fin de cuentas, el ahora llamado “selfie” está presente en la fotografía y en el arte desde los inicios. Pero no siempre lo hizo, en el inicio de su carrera, las composiciones se centraban en sus pasajeros. Sin embargo, a partir de 1986, comenzó a yuxtaponerse con sus compañeros de viaje, e incluso con los peatones de más allá de la ventana de su taxi, dando lugar muchas veces a encuadres singulares.
Como su turno de trabajo le llevaba a estar al volante de cinco de la tarde a cinco de la mañana, su taxi se convirtió en el lugar perfecto para documentar la llamativa vida nocturna de Nueva York durante más de 30 años, que iba pasando de los bulliciosos 80, al hip-hop y grunge de los 90, a medida que avanzaba hacia el milenio. Estas imágenes, son testigos del paso del tiempo, de años a décadas. Mientras los pasajeros vienen y van, Weideman se convierte en la única constante, siempre en el asiento del conductor. Él es fotógrafo y coprotagonista de esta obra de teatro en constante evolución.

Desde la aclamada Taxi Driver de Martin Scorsese, a la galardonada comedia de situación Taxi, la vida de un taxista neoyorquino se ha considerado un gran icono de la cultura pop americana. Quince años después de que el viaje de Weideman empezase, el documental de la HBO “Confesiones en un taxi”, se convirtió en una sensación televisiva.

Por primera vez en 10 años, el trabajo de este fotógrafo se muestra públicamente, y su exposición contiene fotografías en blanco y negro reveladas por el artista en el baño-laboratorio de su apartamento.

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