Home Exposiciones

No sé si es la edad o una forma de entender la historia del arte, pero la verdad es que las primeras vanguardias del siglo XX cada vez me parecen más poderosas y más increíble su capacidad para acuñar nuevos lenguajes. Viene esto a cuento de que el Círculo de Bellas Artes de Madrid ofrece hasta el 29 de agosto la exposición László Moholy-Nagy. El arte de la luz, una muestra que aborda la creación de Moholy-Nagy en su conjunto, y se centra en los años a partir de los que desarrolla su teoría del arte como el arte de la luz. La muestra incluye 190 obras entre pinturas, fotografías en blanco y negro y color, películas y elementos de diseño gráfico y ha sido organizada por el Círculo de Bellas Artes en colaboración con el Martin-Gropius-Bau, Berlín, Gemeentemuseum Den Haag, La Haya y La Fábrica.

Un artista total
László Moholy-Nagy es una de las grandes figuras de la modernidad. Su concepción de las artes como un todo y su deseo de suprimir la separación y jerarquización entre ellas, su confianza en las posibilidades de una nueva cultura industrial en la que las distinciones entre arte y no arte dejaran de ser pertinentes, su pasión por la pedagogía como medio para llegar al ideal del «hombre nuevo y total» y a la necesidad del Arte para lograrlo, su anhelo de acabar con la noción arcaizante de la figura del  artista como genio, su aspiración al ideal de artista total… hacen de él una figura imprescindible de la primera mitad del siglo XX.

Moholy-Nagy llevó a cabo una práctica experimental radical que no establece ninguna jerarquía estética entre sus trabajos. Deambula entre la pintura, la fotografía y el cine; se define a la vez como pintor y fotógrafo. Asimismo, dio una gran importancia a la educación, a la que se dedica a partir de 1923 en que entra a trabajar en la Bauhaus, en Weimar (1923-1925) y en Dessau (1925-1928), a petición de su director Walter Gropius. Más tarde, en Chicago, donde se instala en 1937, proseguirá su dedicación a la enseñanza, primero con la creación de la New Bauhaus y después en el Institute of Design de Chicago, donde permanecerá hasta su muerte en 1946. Desde Weimar a Chicago, Moholy-Nagy se mantuvo siempre fiel a su ideal pedagógico concebido como educación moral del ser humano y considerado fundamental tanto para desarrollar las virtudes de cada estudiante como para preparar la llegada del «hombre nuevo y total», un hombre que integrara lo racional, lo afectivo y lo sensorial, al que aspiraron las vanguardias de los años 1920.

El arte de la luz
La aportación teórica de Moholy-Nagy se desarrolla de forma paralela a su práctica artística y pedagógica. En sus numerosos textos irá desgranando sus ideas y plasmará toda una estética artística y pedagógica que tendrá uno de sus puntos álgidos en el ensayo Pintura, fotografía, cine publicado en 1925. En él, elabora una teoría estética de la luz. La luz como matriz del arte, el arte como arte de la luz. Esta teoría estética de la luz será aplicada tanto a la pintura como a la fotografía y el cine pero también a la escenografía y al diseño. Para el artista, cualquier arte adquiere sentido en la medida en que refleja la luz.

La exposición se completa con el catálogo László Moholy-NagyEl arte de la luz, editado por Círculo de Bellas Artes / La Fábrica Editorial y que contiene ensayos de Oliva María Rubio, Vincenzo Vitiello, Frans Peterse, Hubertus Von Amelunxen, Oliver A. I. Botar, Jeanpaul Goergen y Hattula Moholy-Nagy, así como una filmografía comentada

Comparte este contenido en las redes sociales

Dejar un comentario: