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Lewis Hine (Wisconsin, 1874 – Nueva York, 1940) es uno de esos fotógrafos que ha conseguido colar en el imaginario colectivo alguna de esas fotografías icónicas que todos recordamos. En su caso fueron las imágenes de obreros trabajando en la construcción del Empire State y desafiando al vacío desde su estructura metálica.

Sin embargo, Hine es mucho más que eso y para poder apreciar su dimensión como fotógrafo de la realidad social e industrial, la fundación Mapfre ofrece un muestra compuesta por 170 imágenes –en su mayoría vintage-, que ofrecen un completo recorrido por su trayectoria fotográfica, y sitúan la obra de Hine en el contexto artístico, político y cultural de su tiempo, desde sus primeros retratos de inmigrantes desembarcando en Ellis Island (Nueva York) y niños trabajadores, hasta su labor en Europa para la Cruz Roja americana a finales de la Primera Guerra Mundial.

Asimismo, el recorrido se acompaña de documentos y publicaciones de la época, algunos de ellos inéditos recientemente adquiridos por la George Eastman House, con los que Hine impulsó causas sociales como la mejora de la vivienda o la erradicación de los talleres de explotación ilegal.

Esta exposición es una coproducción entre la Fundación Mapfre (Madrid), Fondation Henri Cartier-Bresson (Paris), donde se presentó a finales de 2011, y Nederlands Fotomuseum (Rotterdam), donde abrirá sus puertas a finales de 2012. La muestra ha recibido el apoyo de la Terra Foundation for American Art.

Lewis Hine

Lewis Wickes Hine nació en 1874 en Oshkosh (Wisconsin). A los 16 años dejó sus estudios para trabajar y ayudar a su madre que recientemente había enviudado. En 1898 se matriculó en la universidad de Chicago, donde conoció a activistas de los movimientos reformistas sociales, por entonces en pleno auge por todo el país. De regreso a su pueblo natal dió clases de Ciencias Naturales en la escuela Oshkosh Normal, donde conoció a Frank Manny, director de la Ethical Culture School de Nueva York, quien le animó a sacar el título de maestro y posteriormente le ofreció un puesto de profesor. Enseñaba Geografía y Ciencias Naturales cuando, en 1904, Manny pone en sus manos su primera cámara fotográfica con el objeto de documentar las actividades de la escuela. Con una sencilla cámara de fuelle de 13 x 18 cm, montada en un trípode inestable y un flash de magnesio, Hine emprende un año de expediciones fotográficas a Ellis Island (Nueva York), con el fin de hacer retratos de inmigrantes recién llegados que sirvieran de inspiración a sus alumnos. Será a partir de este momento cuando Hine decida dedicarse plenamente a la fotografía.

Su continua preocupación por los menos favorecidos, en un momento en el que el hambre, las epidemias y la criminalidad crecían con la avalancha diaria de miles de recién llegados, hizo que frecuentara cada vez más Ellis Island. Desde 1904, y hasta 1909, Hine registró la llegada de inmigrantes, las insalubres viviendas donde se hacinaban y sus trabajos en fábricas y tiendas. Su interés por trasmitir historias individuales y su interacción con el modelo, respondiendo a su mirada respetuosa y amigable, constituye un aspecto clave de la fuerza de sus fotografías, que perdura hasta sus últimos proyectos. Tal es el caso de Judía en la Isla de Ellis (1905), donde la toma frontal y a la altura, en la que las miradas se cruzan refuerzan la conexión y el respeto mutuo.

La aparición, a finales del siglo XIX, de numerosas entidades benéficas y comités de reforma que proponían una mejora de las condiciones sociales, y su activa participación en las actividades progresistas, hicieron que Hine dejara su puesto de docente, en 1908, para convertirse en el fotógrafo oficial del National Child Labor Committe (NCLC; Comité Nacional de Trabajo Infantil), organización creada para luchar contra el empleo infantil en la industria pesada. Más adelante describiría ese cambio como una oportunidad para concentrarse en “el lado visual de la educación publica”. Su frase: “Si yo pudiera contar la historia con palabras, no tendría que ir cargado de una cámara”, deja fuera de duda que para él sus imágenes eran un medio para la comunicación de la información. Una nueva visión que marcaría un referente en el desarrollo de la fotografía social, anticipándose un cuarto de siglo a los fotógrafos de la Farm Security Administration que mostraron, con fines evidentemente propagandísticos, las duras condiciones en que vivía gran parte de la población rural norteamericana, especialmente al sur del país.

Durante sus tres primeros años como fotógrafo oficial del NCLC, Hine documentó el trabajo de los niños en campos, minas y fábricas, recolectando algodón, vendiendo periódicos o ayudando a sus familias a pelar nueces. Junto a las imágenes, anotaba cuidadosamente la altura, la edad y la historia laboral de cada uno de ellos, lo que le permitió, con el paso de los años realizar un trabajo comparativo. Sus fotografías de niños trabajadores causaron sensación y se publicaron en folletos del NCLC y en revistas populares como Everybody’s y The Survey. En la imagen titulada por el propio Hine, Niño que perdió un brazo manejando una sierra en una fábrica de cajas (1909), vemos como su relación con los niños, la iluminación y el encuadre, hacen que sus imágenes informen a la vez que conmueven, poniendo ante la opinión pública las condiciones del empleo infantil.

A finales de la Primera Guerra Mundial, la Cruz Roja americana contrató a Hine para documentar las consecuencias de la guerra en Europa. Estas fotografías, como todas las que había hecho, tienen el mismo y único principio: despertar una toma de conciencia. Por primera vez, su cámara recogía testimonios de los movimientos poblacionales de desplazados de guerra, y facilitaba a la Cruz Roja la concesión de ayudas económicas que la organización llevaba mucho tiempo reclamando sin éxito.

De vuelta a Nueva York en 1919, Hine se centró de nuevo en el mundo laboral, pero esta vez para tratar de mostrar la dignidad que el trabajo confiere al ser humano. Visita las fábricas para fotografiar a los trabajadores en su labor cotidiana y, entre 1930-1931, elaboró el reportaje sobre la construcción del Empire State. Ahora sus imágenes celebraban los oficios tradicionales y el carácter del artesano en el ámbito industrial. En muchas se aprecia una nueva atención hacia las cualidades formales que se evidencia en la que quizá sea la imagen más conocida de Hine: Mecánico de una central, tomada en 1920. Aquí el trabajador, colocado simbólicamente en su centro, aparece como el corazón y el alma esencial de la máquina. Este vuelco estético en su manera de fotografiar culmina con la publicación de su único libro, en 1932, Men at Work, un auténtico manifiesto de exaltación del hombre y la maquina.

A finales de la década de 1930, tanto el mundo de la reforma social como el de la fotografía habían cambiado. Hine encontraba cada vez menos oportunidades de empleo y, a pesar de su éxito temprano, pasó los últimos años de su vida dependiendo de la beneficencia y desestimado como anticuado o difícil por las mismas entidades reformistas que en otro tiempo le admiraban. Al mismo tiempo, artistas e historiadores del arte como Berenice Abbott y Beaumont Newhall empezaban a promover un nuevo estilo moderno del arte fotográfico que reconocía en Hine al antepasado espiritual de Walker Evans y Charles Sheeler.

Su legado fotográfico fue ofrecido al Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, que lo rechazó. Lo rescató la Photo League, importante agrupación de fotógrafos comprometidos con la transformación social y política. Ésta tenía muchos puntos de coincidencia con Hine, entre ellos la fe compartida en el poder de la fotografía como motor del cambio social. Muerto Hine, la Photo League trató de mantener viva su obra a través de folletos, conferencias y publicaciones, pero su disolución, por razones de índole políticas, hizo que el archivo Hine fuera transferido, en 1955, a la George Eastman House, que entonces dirigía Beaumont Newhall. Hoy la colección se compone de 7.000 positivos y más de 4.000 negativos, junto documentos personales, folletos, catálogos y revistas. Recientemente se ha adquirido más material, tanto fotografías como impresos, de una sobrina nieta de Hine.

 

 

 

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6 respuestas a este post
  1. […] Lewis Hine fue un artista completo y complejo. Precursor de la que hoy se conoce como Sociología –él y sus compañeros eran partidarios de un planteamiento científico de la beneficencia que sustituyera la limosna por la observación, el acopio de datos y el análisis-, radiografió el cambio en Estados Unidos  a través de sus trabajadores. Sus figuras heroicas de todo tipo de asalariados presentaban el trabajo como una actividad cargada de sentido y un motivo de orgullo. […]

  2. Unos, lo han hecho con la pluma; otros, con el pincel. Hine lo hizo con su cámara. La sensibilidad social no pierde ocasión para expresar la solidaridad que brota, en las almas buenas, del observar la injusticia y la antidemocracia.

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