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La galería Kowasa ofrece la exposición Oriol Maspons: un fotógrafo insólito , más de 70 imágenes que orientadas a poner de relieve las facetas más transversales de un autor que ha sabido ir siempre por delante de su tiempo y plasmar un universo visual que respira singularidad, atrevimiento y frescura.

© Oriol Maspons, Chica con perrito, 1970s

La selección de fotografías en blanco y negro son mayoritariamente tirajes de época procedentes del archivo personal del autor. Desde las barracas del Carmelo, las Hurdes y la Mancha hasta los momentos apoteósicos de la Gauche Divine barcelonesa, el hippismo de Ibiza y las niñas de sus particulares pin-ups, desnudas o vestidas por Paco Rabanne, las fotografías de Oriol Maspons no constituyen tan sólo una auténtica crónica del ambiente alternativo y contracultural de la Barcelona de los años sesenta y setenta, sino que son testimonios de una actitud, es decir, de lo que fue y de lo que sigue siendo Oriol Maspons: un creador insólito con la ingenuidad de un Woody Allen y la actitud provocativa pero a la vez amena de un Andy Warhol.

Nacido en 1928 en el seno de una familia burguesa, Oriol Maspons se decanta pronto por la cultura fotográfica, pero no es hasta bien entrados los años cincuenta, durante su estancia en París, adonde supuestamente se ha trasladado con el fin de realizar un stage de 18 meses para la compañía de seguros en la que trabaja, cuando decide lanzarse como fotógrafo freelance. París, con sus clubes de fotografía frecuentados por grandes maestros del género (Robert Doisneau, Brassai y Henri Cartier-Bresson) y jóvenes promesas (Guy Bourdin), representa una escuela para Maspons. Allí no sólo refina sus gustos con respecto a lo fotográfico, sino que también amplía sus horizontes, introduciéndose con afán en la vida nocturna de los clubes, el cine y las mujeres —su gran afición, que cultiva apasionadamente hasta nuestros días. No es de extrañar, pues, que cuando Maspons «aterriza» en la Barcelona de 1956 con aires de modernidad caiga literalmente como una bomba. Sus ideas mundanas, que rechazan de plano el academicismo y la fotografía costumbrista, revolucionan las aguas de la Agrupació Fotogràfica, de la que acabará siendo expulsado en 1958. Pero a Maspons no le cuesta encontrar nuevos caminos: realiza encargos comerciales y escribe ocasionalmente artículos de crítica para Gaceta Ilustrada, organiza exposiciones, colabora con Esther y Óscar Tusquets de la editorial Lumen en la colección «Palabra e Imagen», descubre a jóvenes talentos, se afilia a AFAL y gana varios premios.

Quizá el evento más significativo de esta etapa sea el encuentro profesional de Oriol Maspons con Julio Ubiña, una colaboración que se inicia en 1956 y durará más de 14 años. El estudio Maspons+Ubiña realizará a lo largo de la década siguiente varios encargos de publicidad y moda, así como las portadas de la colección «Biblioteca Breve» de la editorial Seix Barral. Otros de sus trabajos seminales son el libro Toreo de salón, con texto de Camilo José Cela (1963), y extensos reportajes fotográficos, como Las Hurdes (1960) y La Mancha (1961). Porque, en contra de lo que se esperaría de un burgués, Maspons siente al estar detrás de la cámara una cierta atracción por documentar lo marginal. Las barracas de Somorrostro y personajes del mundo flamenco como La Chunga encuentran un lugar en su universo fotográfico. Asimismo, su mirada de fotoperiodista y su intuición natural para saber cuál es el momento de disparar le llevan a captar escenas que reflejan la apertura de una España rural, sometida al peso del franquismo, hacia la modernidad y los beneficios del turismo.

Sin embargo, Oriol Maspons es sobre todo un gran cronista del ambiente humano y cultural de Barcelona, Cadaqués y París. Ante su cámara desfilan personajes como Dalí y Gala, Marcel Duchamp, Antoni Tàpies, Gary Cooper, Audrey Hepburn y Elsa Peretti, entre muchos otros. En los años sesenta y setenta, Maspons dará rienda suelta a sus pasiones personales. Formará parte de la Gauche Divine, la vanguardia barcelonesa, y frecuentará el Boccaccio, el club de moda de la época, junto con otros artistas e intelectuales. Más provocativo que nunca, registrará con su cámara desde el primer momento las fiestas y los avatares del movimiento hippy en Ibiza, y comenzará a realizar su colección particular de pin-ups, así como trabajos de publicidad espontáneos y atrevidos en los que jugará con el humor, la inocencia y la sexualidad.

Oriol Maspons ocupa un lugar excepcional en la historia de la fotografía española. Desafiando cualquier categorización, pues detesta que le llamen «artista», Maspons supo reírse y burlarse de la fotografía décadas antes de que el discurso posmodernista invadiera el arte. Al contemplar sus fotografías, uno debe tener en cuenta que no sólo se trata de un fotógrafo en el sentido convencional de la palabra, sino más bien de un grand connaisseur de la capacidad de transmitir contenido que tiene una imagen. Pero, ante todo, Oriol Maspons es un hombre que siempre ha tenido las ideas claras, aunque aparentemente nunca se haya planteado cuestiones ideológicas y políticas en su trabajo. Así pues, no es de extrañar que un día se le ocurriera, junto a su socio Julio Ubiña, felicitar a sus amigos y clientes con unas postales navideñas en las que el dúo aparecía con poses cómicas y ambiguas. En esta serie, los denominados Christmas de Maspons, está más presente que nunca el carácter expansivo e innovador del lenguaje visual que establece el autor, un lenguaje que lleva el género del autorretrato a un nivel de reflexión inesperado para la época, desprovisto de cualquier miedo a la ridiculización y a lo burlesco.

© Oriol Maspons,

Nudismo No (La Transición, Ibiza), 1978

Galería Kowasa

Mallorca , 235, Bajos

Barcelona

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