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La Casa Encendida de Obra Social Caja Madrid y The Museum of Modern Art de Nueva York –con el apoyo de The Internacional Council of MoMA– organizan la exposición “Retratos de Nueva York: Fotografías del MoMA”, que da a conocer una parte esencial del patrimonio del MoMA: su colección fotográfica. Comisariada por Sarah Hermanson Meister, Conservadora del Departamento de Fotografía del Museo, se trata de un recorrido por la historia de la fotografía a través de la obra de más de 90 autores, con la emblemática ciudad como telón de fondo. Entre los fotógrafos representados cabe destacar a Berenice Abbott, Diane Arbus, Harry Callahan, Henri Cartier-Breson, Walter Evans, Lee Friedlander, Helen Levitt, Cindy Sherman, Irving Penn y Alfred Stieglitz.
Para Sarah Hermanson Meister, Conservadora del Departamento de Fotografía del MoMA, “Retratos de Nueva York refleja ampliamente la historia de sinergias de este medio y de la Gran Manzana a lo largo de un periodo de importantes transformaciones para ambos. Las fotografías creadas a través del inquieto y constante compromiso de numerosos fotógrafos con la ciudad de Nueva York han constituido una parte fundamental de la percepción que los neoyorquinos tienen de la ciudad y de sí mismos. Además, estas fotografías también han marcado la imagen de la ciudad en la imaginación del mundo.
(…) El paisaje urbano de la ciudad es una combinación de lo viejo y lo nuevo en continua evolución, y estas transformaciones físicas se repiten en los cambios demográficos que han definido la ciudad desde la década de 1880, cuando comenzó la llegada en masa de inmigrantes. La misma diversidad se aprecia en la fotografía de Nueva York de las cuatro últimas décadas. De la misma manera que sus arquitectos se inspiran y se limitan por los edificios colindantes y los códigos zonales, y al igual que los habitantes aprenden y se rozan entre sí y con las generaciones anteriores, los fotógrafos de Nueva York transportan la memoria visual de un repertorio amplio y extraordinario de imágenes de la ciudad y se enfrentan al reto de crear obras nuevas que vayan más allá de las tradiciones y respondan al qué hay de nuevo en Nueva York”.

SARAH HERMANSON MEISTER, EN EL CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN
“En los últimos años, el Departamento de Fotografía de The Museum of Modern Art ha analizado la vital relación existente entre la fotografía y la ciudad de Nueva York desde distintos puntos de vista. Tras el 11 de septiembre de 2001, el equipo de conservadores del Departamento colaboró en una exposición titulada Life of the City [La vida de la ciudad], que incluía una selección de obras pertenecientes a la colección del Museo que repasaba la notable y establecida tradición fotográfica en Nueva York y la creación de imágenes sobre la propia ciudad que han caracterizado el siglo XX. Esta colección muestra en toda su extensión la relación de simbiosis existente entre la fotografía y la ciudad en la que se ubica el Museo, y ofrece una perspectiva de la historia de la fotografía a través de un sinfín de visiones distintas de esta ciudad en permanente cambio y de su variopinta población. (…). Retratos de Nueva York constituye una novedosa ampliación de este tema tan fecundo y comprende aproximadamente 150 fotografías de Nueva York procedentes de la colección del Museo. Esta selección incluye no sólo tesoros icónicos de fotógrafos legendarios, sino también algunas de mis obras favoritas, las cuales componen una muestra idiosincrásica que se extiende desde 1888 hasta 2005”.

NUEVA YORK, CAPITAL DEL MUNDO

Continúa la comisaria de la exposición: “A lo largo de todo el siglo XX, numerosos artistas se han sentido inspirados por la mezcla de glamour y crudeza de Nueva York. La ciudad —que adquirió su modernidad a la par que la fotografía, y de manera igualmente impetuosa e indisciplinada— ha constituido siempre un motivo de especial vitalidad para los fotógrafos, tanto los que la han visitado como los que viven en ella. En cierta ocasión, ante el reto que planteaba captar con una cámara la esencia de Nueva York, la fotógrafa Berenice Abbott se preguntó: “¿Cómo logrará una impresión bidimensional en blanco y negro evocar el torrente de actividad de la metrópoli, las interacciones de los seres humanos y las sólidas construcciones arquitectónicas, todas las cuales se influyen mutuamente a lo largo del tiempo?” Cada una de las fotografías que se reproducen aquí constituye una respuesta única a esa pregunta.
Puede que Nueva York no sea la capital de Estados Unidos, pero se jacta de ser la capital del mundo. Sus habitantes son extraños íntimos, sus avenidas están permanentemente abarrotadas y sus edificios resultan totalmente inconfundibles, si bien se hallan tan apiñados que uno no es capaz de verlos de forma independiente.
El metro de Nueva York funciona veinticuatro horas al día, lo cual le ha granjeado a la ciudad el calificativo de “la ciudad que nunca duerme”. Es el modelo de Gotham City, la inquietante metrópoli que Batman llama hogar, y símbolo de independencia y fuente de oportunidades en películas tan diversas como Desayuno con diamantes o Armas de mujer. Y todo esto no es más que una muestra de la cautivadora y abundante materia prima que la ciudad ofrece a los artistas, independientemente del soporte en el que trabajen, aunque es la convergencia de fotógrafos que se da en esta urbe —en este lugar que combina anonimato y comunidad, con su sabor local y sus ambiciones globales— la que ha creado el marco idóneo para el desarrollo de la fotografía moderna”.

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