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Vivian-Maier-Chicogoland y autorretrato

La galería Bernal Espacio ofrece hasta el próximo día 29 de septiembre la primera exposición en Madrid sobre Vivian Maier, un nombre desconocido hasta 2007 y que desde entonces ha concitado la admiración del mundo de la fotografía, una vez que John Maloof adquiriera y comenzará a estudiar y exhibir su hasta entonces inédito archivo de imágenes de retrato y fotografía callejera, tal como en su día contamos aquí.

Esta exposición de Bernal Espacio muestra 30 fotografías divididas a partes iguales entre autorretratos de la autora y retratos callejeros, muchos de ellos protagonizados por niños, una constante de Maier que, no en balde, trabajó como niñera hasta su jubilación. Todas las fotografías son en blanco y negro y en formato cuadrado dado que Maier utilizó siempre una cámara de formato medio, concretamente una Roleiflex de doble objetivo (TLR) de 6×6.

Las obras expuestas en la galería están a la venta. Se ha hecho una tirada de quince ejemplares y cada fotografía tiene un precio que aumenta de forma progresiva desde los 3.000 a los 6.000 euros, en función del número de copias vendidas. Las primeras que se adquieren cuestan 3.000 mientras que luego la cifra aumenta paulatinamente a medida que se vende la serie hasta que, finalmente, los dos últimos ejemplares alcanzan el precio máximo señalado.

Vivian Maier-

Vivian Maier fue descubierta por John Maloof como fotógrafa de calle y de viajes en 2007, al adquirir un cajón con sus negativos en una casa local de subastas en Chicago. Siempre con su Roleiflex alrededor del cuello, Vivian se las arregló para acumular más de 2.000 rollos de película, 3.000 fotografías impresas y más de 100.000 negativos que, aparte de ella, prácticamente nadie más contempló durante su vida. Sus fotografías en blanco y negro son imágenes indelebles de la arquitectura y la vida callejera de Chicago y Nueva York, sobre todo de los años 50 y 60. Rara vez tomó más de un fotograma de cada imagen y se concentró sobre todo en los niños, mujeres, ancianos e indigentes. La amplitud del trabajo de Maier también revela una serie de sorprendentes autorretratos así como fotografías de sus viajes por Egipto, Bangkok, Italia y el suroeste de Estados Unidos, entre decenas de otras ciudades de todo el mundo.

La admiración hacia la obra de Vivian Maier se ha forjado fundamentalmente a través de las redes sociales y del ámbito on-line donde su curioso caso ha tenido una amplia repercusión. Sin embargo, el mundo de los museos y los conservadores de fotografía miran la obra de Maier con un cierto recelo. Argumentan, entre otras cosas, que dado que la autora no seleccionó sus negativos ni decidió cuáles deberían ser impresos, falta realmente el acto un volitivo del artista para determinar cuál es su obra y, por lo tanto, ésta no existe como objeto de arte. La verdad que ese argumento es intelectualmente sostenible pero se viene abajo cuando volvemos la vista hacia otros artistas a los que se reconoce su mérito aunque también dejaron una parte importante de su obra sin seleccionar ni positivar. Es, por ejemplo, el caso de Gary Winogrand que murió joven y dejó más de 6.600 rollos sin revelar porque en la última etapa de su vida salía a la calle para fotografiarla pero ni siquiera procesaba sus carretes. En cualquier caso, con reconocimiento oficial o sin él, merece la pena aprovechar esta ocasión de ver en directo una muy pequeña parte de la obra de esta desconocida artista.

Todas las obras presentes en esta exposición se pueden ver en la página web de la galería a la que se llega mediante este enlace: galería Bernal Espacio.

Vivian-Maier-NY 1954

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