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La misión del artista es indagar y con ello ampliar las fronteras de la creatividad y encontrar nuevos territorios y nuevas formas de decir. Eso es precisamente lo que ha hecho el Colectivo Veracruz cuando ha creado su exposición colectiva SG-09 Memoria de un paisaje conectado que es una interpretación del paisaje de Castilla, extrapolado del paisaje de la provincia de Segovia (España).

Sin embargo, en esta ocasión los tres fotógrafos que componen el colectivo Veracruz – José Luis Haces Hernández (México, 1963), Javier Herrero Valle (Segovia, 1979) y Alfredo Moreno (San Sebastián, 1973) – no han salido a los campos cámara en mano ya que todas las imágenes que se muestran en la exposición se han capturado en Google Street View. 

“Algunos lo llaman postfotografía o nueva fotografía -nos explica Javier Herrero – para el colectivo Veracruz es simplemente, fotografía. Una forma de creación visual más cercana a la selección, que a la creación. A la búsqueda, más que al encuentro. Al reciclar, en vez de producir. En la exposición se han incluido códigos QR en las obras que permitan viajar de forma virtual, y gracias a un móvil, a los lugares originales de SG-09″.

La exposición SG-09 forma parte del programaexpositivo de SegoviaFoto 2014 y está abierta al público hasta el 31 de marzo en el Palacio de Quintanar de Segovia.

SG-09-Memoria-de-un-paisaje-conectado

Tal como cuenta el colectivo en el texto de la exposición, “SG-09 Memoria de un paisaje conectado es el resultado de un viaje que ha durado varios meses. Es una serie fotográfica capturada y seleccionada entre los cientos de miles de imágenes disponibles en la herramienta Google Street View. La serie pone el foco de atención en la bulimia de imágenes producidas a diario, de forma autónoma o no.

La búsqueda se limitó a una sola región, la provincia de Segovia, pero extrapolable a todo el contradictorio paisaje de Castilla. Una tarea no organizada en lo espacial, pero sí delimitada por un único territorio. Una tarea sin control temporal, pero con un origen y un fin.

El proyecto busca el extrañamiento del espectador, pero también que imaginemos todas esas fotografías que todavía siguen en el anonimato. El anhelo de lo que está por descubrir.

El viaje ha sido mirar hacia delante, pero también hacia atrás. Observando casi de la misma forma que cuando lo hace un fotógrafo desde el visor de su cámara, pero con muchas más limitaciones. No pudiendo controlar el momento, el lugar preciso o los parámetros técnicos de las nueve cámaras, con la que los vehículos de Google registran las cientos de imágenes disponibles en su base de datos.

Buscar con paciencia casi infinita dentro de un inmenso almacén visual, aparentemente cómodo y a la vez inabarcable. En cada pieza seleccionada existe una mirada, una visión que parte de un modelo mental, un reconocimiento de patrones estéticos, un aprendizaje, una intención. Una autoría, que no propiedad. Un pararse a observar en vez de fabricar. Un reciclar en vez de producir.

Es un intento por buscar o definir un paisaje común, habitual a nuestros ojos pero ocultado o ignorado, primero por nosotros mismos, pero también, salvo excepciones, por la iconografía oficial. Es la mirada sorprendida a ese territorio y la aspiración por formalizar una visión fotográfica del mismo, libre y sin complejos.

Apropiarnos del paisaje, es apropiarnos de la identidad que las imágenes nos otorgan. Imágenes que viven entre el murmullo de los discos duros, a miles de kilómetros de SG-09″.

SG-09 Memoria de un paisaje conectado

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