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Raimon Solà presenta en la Galería Tagomago de Barcelona hasta el 13 de septiembre la serie “El otro lado de la carretera” resultado de más de un año de inmersión en la vida del barrio de Sant Joan de Figueres, capital de la comarca del Alto Ampurdán  (Gerona), habitado mayoritariamente por personas de etnia gitana. El fotógrafo pretende incidir en la verdadera cotidianidad del colectivo gitano, olvidado durante décadas en la marginalidad y el misterio. Con la voluntad de romper tópicos y difundir esta cultura. La muestra presenta 44 fotografías analógicas.

Raimon Solà centra en esta obra la curiosidad del fotógrafo por conocer lo que es desconocido y sorprendente, todo aquello que le resulta diferente y alejado de su vida diaria. Es esa curiosidad la que lleva a Solà a mirar, y en consecuencia, a fotografiar cualquier escena sin juzgar. En este caso, el fotógrafo toma como muestra la cultura gitana de Figueres, establecida en este municipio desde el siglo XVII, en representación del pueblo gitano que vive en Cataluña.

La exposición quiere ser un puente entre las culturas catalana y gitana, además de una manera de romper tópicos y barreras respecto la cultura de este pueblo. Solà cruza la carretera simbólica, con la que da nombre a la exposición, que separa el barrio de los gitanos del resto e invita al público, a través de su fotografía, a cruzar también la línea de los prejuicios y de lo desconocido. El tema que resalta el fotógrafo se centra en la atracción por el otro y en el compromiso moral y social por comprender otras culturas y costumbres, en la creencia de que no existen personas diferentes sino diferentes maneras de mirar.

En la era digital de la fotografía, Solà utiliza el sistema analógico para la realización de esta serie de fotografías, todas en blanco y negro y viradas al selenio, una técnica utilizada para enfatizar la gama de tonos oscuros que aumenta el dramatismo y recrea un tipo determinado de atmósfera.

Raimon Solà, el fotógrafo

Raimon Solà y Casacuberta contacta con el mundo de la fotografía a través del Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña (IEFC) donde se forma como fotógrafo. Es también durante esos años, entre 1986 y 1990, cuando realiza diferentes tareas como ayudante de fotografía.

En el año 1991 gana el Premio Agustí Centelles por un reportaje fotográfico sobre Cuba y empieza a trabajar elaborando reportajes para revistas y suplementos, como Elle o El País Dominical. Durante estos años se convierte también en colaborador habitual del diario catalán Avui, relación laboral que mantiene a lo largo de siete años.

Desde 1997 hasta ahora, Solà ha alternado la faceta publicitaria y editorial con la de reportajes fotográficos de ámbito social. Sus fotografías aparecen publicadas en revistas como Casa Viva, Proyecto Contract, Nuevo Estilo, Habitania o Todo Turismo, entre otras. Su vertiente social se plasma en la participación en exposiciones como la conmemoración de los 25 años del Hospital de Bellvitge, una exposición sobre trasplantes en la sala Ciutat de Barcelona o la última “El otro lado de la carretera” en Figueres.

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