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Hace mucho que EFTI (Madrid) anduvo su camino para convertirse en una gran escuela de fotografía y, desde hace algún tiempo, no deja de dar pasos adelante para llegar a ser también una sala de exposiciones digna de consideración.

Sin duda en esa senda la pone su última muestra, URBSCAPES: Espacios de hibridación, una exposición-reflexión sobre el paisaje “impuro” el que mezcla la naturaleza y la civilización que se entremezclan, se hieren y se inventan.

Esta exposición, colgada hasta el 27 de febrero, presenta obra de artistas de primera línea como Bleda y Rosa ( Premio Nacional de Fotografía), Ángel Marcos,  Adrian Tyler, Rafael Liaño, Anna Malagrida&Mathieu Pernot, Mireya Masó, José María Mellado, Eduardo Nave, Jorge Yeregui, Gerardo Custance y Jesús Rivera.

Este que sigue a continuación es el texto creado para la exposición por Alicia Ventura, comisaria de la muestra:

Aquella antigua distinción entre ciudad y territorio, entre lo urbano y el paisaje, se rompe hoy día al observar, desde el parabrisas del automóvil o la ventanilla del avión, un territorio discontinuamente urbanizado y un paisaje intermitente que hibrida los usos urbanos con las preexistencias agrícolas y naturales.

La denominación de paisaje  según  el diccionario se atribuye a: “una extensión de terreno donde se forma un conjunto artístico“. Lo que se denominaba antiguamente paisaje, ya queda desprovisto en muchos casos de arquitectura. Las sucesivas imágenes que se conforman ante nuestros ojos, generan una narración de imágenes en torno a nuevas situaciones.

El paisaje se pliega a la arquitectura. El hombre, como animal urbano, se apropia de la naturaleza, imponiéndole formas, estructuras, movimiento, sonido. Un puente, una carretera, un edificio, un jardín, circuitos, llegando al paradigma final que es la propia ciudad.

España, como pueblo históricamente caracterizado por los intercambios, la mezcolanza y la diversidad, reúne las condiciones óptimas para desarrollar un debate sobre cómo adaptarse a las nuevas inserciones a las que, inexorablemente, se ve abocada: deslocalización, inmigraciones geográficas, modelos de convivencia, globalización, movilidad europea, espacios públicos (lugares de encuentro y solapamiento), nuevos espacios públicos hibridación en los usos, trabajo, ocupación, desigualdad social y exclusión, sostenibilidad, gasto energético, tecnología, ciudad, territorio, identidad y cultura, modelos de gestión de la vivienda, turismo, cuerpo y espacio, arte y vida cotidiana.

La realidad social  ha sufrido una intensa transformación en las últimas décadas que ha

revertido en los modos de habitación, desde sus usos y percepciones hasta su concepción y planificación. Los enormes cambios producidos en la estructura productiva básica con sus consiguientes correlatos en los niveles y hábitos de vida de los distintos sectores; los masivos procesos migratorios con la incorporación visible de nuevas colectividades culturales con diversas cosmovisiones; el turismo en sus múltiples y diversas variantes.

La cultura cambia, cambian los medios técnicos, las relaciones con las formas físicas del territorio adecuándose a la necesidad e interés de los hombres en cada momento. Al hecho, por una parte, de estar el espacio “físicamente construido” y de las necesidades biológicas universales. Quizá esto sea lo que necesitamos reconocer como condiciones básicas primarias para escuchar al paisaje.

La llegada de la fotografía y su uso como lenguaje artístico y profesional ha servido, entre otras muchas cosas, para cambiar definitivamente la idea de género del paisaje. Si en la pintura clásica el género refleja tímida y escasamente la creación y evolución de la ciudad, la fotografía se encargará de reclamar para ella ese modelo cambiante y diferente. El color, la idea canónica de belleza se verá así alterada por la llegada de una gran variedad de conceptos estéticos en los que el resurgir de la arquitectura será un elemento clave. El blanco y negro y los grises, las luces y las sombras, la ausencia de personas, el protagonismo de los edificios civiles, la idea de paisaje como línea de edificios… Hoy en día es la fotografía la que evoluciona y explora un género que ya es una idea: el paisaje. Y aunque la naturaleza brusca y salvaje, solitaria y exagerada, silenciosa y sutil, siga ocupando la mente y los objetivos de muchos de los artistas de hoy, es sin duda la arquitectura y la ciudad, los edificios y las calles, vulgares o especiales, vacías o con aglomeraciones de todo tipo, la que es la novedad, y es también el paisaje característico de nuestro tiempo y del lenguaje fotográfico.

Parafraseando al filósofo Mircea Eliade: el hombre moderno se afana por hacerse un lugar en la historia, por dejar un legado, por poner su granito de arena antes de que su menesteroso tiempo se acabe.

Urbscapes: Espacios de Hibridación,  mostrará la obra de diferentes artistas fotógrafos cuyos trabajos están relacionados con el paisaje y la arquitectura partiendo de una visión lineal del tiempo, en donde coexisten lo natural y lo edificado. La exposición trata de analizar las intenciones e intervenciones que se han ido sucediendo en el paisaje en las distintas escalas del territorio, sin olvidarse de aquellas propuestas líricas que saborean el aroma del paisaje con otros parámetros.

Conforman la muestra los siguientes artistas: Bleda y Rosa, Gerardo Custance, Rafael Liaño, Anna Malagrida y Mathieu Pernot, Ángel Marcos, Mireya Masó, José María Mellado, Eduardo Nave, Jesús Rivera, Adrian Tyler, Jorge Yeregui.

Representaciones de la destrucción del paisaje y su propia desnaturalización, la huella de la transformación urbana de los barrios, una ciudad fantasma capaz de conservar una última presencia de las vidas y las historias justo antes de su definitiva desaparición. Lugares míticos que han construido nuestra historia y que ahora se presentan como apacibles campos de cultivo o yermos pedregales. Reflexiones sobre el mutismo y la mutilación que parte de la vulneración de la relación vital entre el hombre y su entorno natural. Retratos de la ausencia de vida como reclamo de atención y cuidado hacia el ecosistema. Melancolía frente a la velocidad que caracteriza a la sociedad actual. La colisión entre el paisaje urbano y el rural. La reconstrucción del entorno urbano y la Naturaleza como paisaje. La presencia natural en las ciudades. La divulgación del pensamiento sostenible y la proliferación de discursos respetuosos con el medio ambiente. La dominación de la naturaleza salvaje sobre el abandono y el devenir histórico. Es la presencia visible del cambio.

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