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Aunque hace ya tiempo que la obra de Weegee se expuso en Madrid en una gran exposición en Telefónica, no me resisto a hablar de este fotógrafo del que ahora exponen en Nueva York, el escenario de sus imágenes, una nueva exposición bajo el título de Murder is my business (el crimen es mi necgocio).

Me gusta especialmente la obra de Weegee, nacido Arthur Fellig, porque no sólo es un ejemplo de gran fotoperiodismo, sino que además tiene todos los ingredinetes de una figura romántica.

Empezó a fotografiar tarde, a los 30, despue´s de haber sido laboratorista durante años. Pero lo hizo con decisión, compró una radio de galena para captar la emisora de la policía y se alquiló un apartamento enfrente de la comisaría con lo que conseguía muchas veces llegar al escenario del crimen aún antes que los agentes. Por si faltara algo para el pintoresco retrato de un héroe de cine negro, Weegee llegó a instalar su oficina y laboratorio en el capó de su coche.

No faltaba ingrediente ninguno para convertirlo en un personaje de cine y eso es precisamente lo que hizo Howard Franklin cuando en 1992 rodó la película El ojo público (The public eye) en la que Joe Pesci encarna a un fotógrafo de sucesos que no puede por menos que recordarnos al propio Weegee del que toma una inspiración nada disimulada en la cinta.

 Arthur Fellig (Zloczew, 1899 – Nueva York, 1968) llegó a EE.UU. con su familia en 1910 y comenzó su impresionante carrera como fotoperiodista. En 1921 consiguió trabajo en el cuarto oscuro del New York Times y Wide World Photos, aunque pronto prefirió cambiarse a Acme Newspictures, la agencia que proveía imágenes a los tres periódicos de Nueva York.

 Frustrado por el hecho de que su nombre no aparecía en las fotografías, decidió convertirse en fotoperiodista freelance en 1935. Su truco para llegar al lugar del suceso antes que nadie era una radio que, colocada en el maletero de su coche, le permitía captar la emisora de la policía y de los bomberos de Nueva York.

Desde 1935 se convirtió en el más rápido y prolífico reportero de sucesos de la ciudad: afirmaba que había retratado 5.000 crímenes y los expertos opinan que no es una cifra demasiado exagerada. Por otra parte, su realismo era drástico y no obviaba la parte desagradable de todo crimen. Algunos diarios serios se negaban a publicar sus fotos y solamente los tabloides sensacionalistas las compraban con asiduidad a entre 20 y 35 dólares por unidad.

 Después de 10 años en los que realizó sus fotografías más conocidas y expresivas, publicó su primer libro, ‘Naked City’. Durante su vida los museos no mostraron interés en su imágenes y no fue hasta su muerte en 1968 cuando importantes museos de todo el mundo comenzaron a interesarse por su obra.

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3 respuestas a este post
  1. weegee el fotografo estaba conectado por pensamiento y no lo sabia
    por una gran oragnisacion que esta detras de la ouija para contactarse con las personas por medio de el plano astral de fuera del cuerpo

    esta organisacion aseguro cometia los crimenes y levantavan a weegee
    y era yevado a la crimen antes que la policia

    sentia picason en el codo era cuando habia un crimen y esta organisacion
    lepicava el codo desde abitaciones conectadas al entero plano astral
    donde pueden emplear acupuntura en las cellulas o censores de la piel
    por medio de la energia electrica de los cuerpos humanos

    y entrar a los cuerpos para cometer los crimenes y picarle el codo y
    entrar al cuerpo de weegee y llevarlo a la esena del crimen

  2. En fin, hay que oír de todo.

    Lo cierto es que era un gran fotógrafo y tenía una radio con la que sintonizaba la emisora de la policía.

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