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ALFONSO VÁZQUEZ

La Junta de Andalucía ha adquirido en subasta cerca de 500 fotografías realizadas por el cónsul francés Louis Agel, entre 1902 y 1909, en la que aparece la Málaga de principios de siglo. El Archivo Histórico Provincial custodia los dos álbumes.

Cuando en junio de 2008 se anunció la subasta de dos centenarios álbumes de fotos de un cónsul francés en Málaga, la directora del Archivo Histórico Provincial, María Esther Cruces, confiesa que acudió con el temor de que algún coleccionista pudiera pujar y llevarse esas joyas.

Por suerte, no hubo coleccionistas y la Junta de Andalucía, que ejerció el derecho de tanteo por 3.000 euros, se hizo con estos valiosos álbumes familiares. En total, 471 fotos, la mayoría de Málaga y la provincia, realizadas entre 1902 (un año después de la última estancia de Picasso) y 1909, el año en que se inaugura el Puente de los Alemanes.

Fotografías nunca vistas de la Málaga de principios del siglo XX podrán muy pronto ser admiradas por todos los malagueños gracias a la afición por la cámara de Louis Agel, cónsul francés de Málaga entre 1906 y 1907, aunque pasó algunos años más en la ciudad.

“Hemos pedido un expediente al archivo diplomático francés porque en Málaga no quedaba documentación de este cónsul, una persona muy interesante”, explica María Esther Cruces, quien cuenta que Louis Agel fue también cónsul en Barcelona y poco antes de la I?Guerra Mundial ejerció el cargo en Estambul, la todavía capital del Imperio Otomano, para luego marchar a Puerto Príncipe, Haití.

“Era muy aficionado a la fotografía e incluso las relevaba”, cuenta la directora del Archivo Histórico Provincial, que destaca que el interés de Agel por el comercio y las infraestructuras de Málaga (quién sabe si una discreta labor de espionaje para Francia) se muestra con creces en los dos álbumes en los que aparecen numerosas instantáneas de obras en el desfiladero de El Chorro y el trasiego del Puerto de Málaga.

En las fotos familiares puede verse que monsieur Agel vivía con su familia en ´Villa Sol´, una espléndida casa en El Limonar. Y también se deduce el carácter viajero del cónsul por el interior de su casa, con salones en los que se aprecian en las paredes numerosas armas y objetos exóticos.

La vida consular también se refleja en estos álbumes, en los que desfilan algunos negociantes asentados en Málaga, inmortalizados en sus oficinas.

De las numerosas fotos curiosas de este trozo recuperado de historia de Málaga se encuentra el maltrecho puesto del ´consumero´ en el Camino Nuevo, chambao de cañas incluido, en el que este funcionario municipal cobraba la tasa por alimentos en una de las entradas a la ciudad.

También fotografió una batalla de serpentinas (una tradición de la Feria) y el número ´circense´ celebrado el 21 de junio de 1908 en La Malagueta, en el que un artista surca los aires en bicicleta tras descender por una rampa rumbo a otra. Por cierto que además inmortalizó alguna corrida de toros en la que, siguiendo las normas de la época, los picadores aparecen montados en caballos sin peto.

Provincia. Louis Agel era un hombre inquieto, por eso en su álbum de fotos aparece cargado de pertrechos rumbo a Torremolinos, en donde admira el pueblecito de pescadores y también retrató Vélez, Torre del Mar, El Chorro, la Sierra de Mijas y el Pantano de El Agujero. Fuera de nuestra provincia dejó fotos de lugares tan diversos como Alicante, Toledo, Sagunto o Granada.

Siendo cónsul de Francia, a Louis Agel le sorprendió la famosa ´riá´ de 1907, de la que ha dejado fotos de la Trinidad, el derrumbe de un enorme almacén por la lluvia o una instantánea en la que el gobernador de Málaga, a caballo y acompañado de otras autoridades, cruza el cauce del Guadalmedina para visitar los barrios más dañados.

María Esther Cruces explica que la intención del archivo es publicar un CD con todas las fotografías, que ya han sido digitalizadas, pero queda la importante tarea de documentarlas.

El Archivo Histórico Provincial cuenta con miles de fotografías, muchas de ellas donadas. El mejor destino para esos álbumes familiares en los que las personas que aparecen se han convertido en anónimas por el paso del tiempo.

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