Home Noticias

Si la Movida Madrileña fue un reino, no cabe duda de que Pablo Pérez Mínguez fue el retratista de cámara de aquella corte de las maravillas que asombró al mundo. Sin el desgarro de García Alix, ni la inspiración onírica de Ouka Leele, su obra brilló por lo sistemático de su empeño capaz de hacer un verdadero catálogo de todos los protagonistas y adláteres de aquellos coloridos años.

Su visión no fue la de un espectador sino la de un colega, compañero de movidas, organizador de fiestas en el bajo de la calle Montesquinza donde aquella corte desfilaba en alegres veladas donde no había minué pero sí mucha música y donde te podías encontrar a Paz Muro en cualquier habitación organizando una performance.

Los fotógrafos nacen, crecen se desarrollan y mueren. Pablo nació a la fotografía por un curso por correspondencia y se desarrolló con voz propia participando en la creación de la revista NL, Nueva Lente, algo así como la revista manifiesto por una nueva fotografía con una nueva estética alejada de la concursísitica que imperaba en los años 70. La Movida y su trabajo de estudio como retratista fue la culminación de una carrera cuyos capítulos posteriores son mucho más ignotos.

Ha fallecido en Madrid a los 66 años.

Comparte este contenido en las redes sociales

Dejar un comentario: