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Madrid no puede más de arte, no sólo se inaugura hoy oficialmente la 30 edición de ARCO sino que además las nuevas pero pujantes ferias como Art Madrid y Just Mad2 coinciden en el tiempo sino en el espíritu.

ARCO 2011 se ve un poco distinta, menos galerías, menos espacio expositivo, más amplitud… no son buenos tiempos para el mercado, para ninguno, y el arte no es una excepción. Con todo, son 197 galerías de 21 países  y Rusia como país invitado.

El viernes y durante todo el fin de semana se abren las puertas al público en general –previo pago de entrada o con invitación- y será el momento en el que los aficionados a la fotografía puedan constatar algunas cosas:

  • Igual que las cámaras pujan por ofrecer cada vez más mega píxeles en una carrera sin demasiado sentido, parece que las galerías empujan a sus autores a producir obras cada vez más grandes con tiradas más reducidas. Una lógica muy alejada de la naturaleza de la fotografía pero muy lucrativa desde el punto de vista del mercado. En ARCO se pueden encontrar extraordinarias piezas de Mapelthorpe o Man Ray en modestos tamaños frente a piezas de noveles o pretendientes que cuentan el ancho y el largo por metros.

  • La fotografía es arte, a secas y como tal se mezcla en galerías no especializadas con obras de pintura, escultura, técnicas mixtas o instalaciones. Por supuesto hay galerías especializadas aunque casi ninguna, La Fábrica es una excepción, cuenta con el músculo financiero para mantener un stand en ARCO en un año tan duro como éste se prevé.
    • No sé si será la crisis o una tendencia, pero cualquier cosa vale para colgar una fotografía. En la feria se ven copias sin soporte rígido, unas pegadas, otras clavadas a la pared, unas con varias en imágenes en una misma larga tira de papel, otras con bandas de papel empalmadas para poder alcanzar las monstruosas dimensiones buscadas… por supuesto, hay también lujosas piezas sobre dibón o laminadas en metacrilato.
    • La fotografía no es un algo sino muchos y muy distintos algos. Para unos artistas la imagen fotográfica, pese a venderla como pieza, no es más que el medio plasmar una performace y los aspectos formales, la calidad de la copia o incluso su composición, no parecen tener demasiada importancia, para otros la imagen en sí, su excelencia, no tiene sentido sino la obra que logran por acumulación de imágenes que forman el todo que ellos buscan… y como siempre ha sucedido unos buscan en si mismos y otros de puertas a fuera para encontrar su inspiración.
    • El mercado tiene un hueco para todo, la copia vintage, la fotografía “pura”, el fotomontaje, la representación frente a la cámara…

    En cualquier caso, el mejor aprendizaje para realizar buenas imágenes es aprender a mirar, no importa que se mire pintura, escultura, arquitectura o fotografía.

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