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El fotógrafo Joan Colom, considerado el gran renovador de la fotografía de la posguerra española, ha donado toda su obra, formada por más de 9.000 fotografías en papel, un número similar de negativos, una película y todos sus documentos, al MNAC de forma “desinteresada, gratuita, y sin contraprestaciones”.

En estos términos se ha expresado hoy el presidente del MNAC, Miquel Roca, quien ha mostrado su satisfacción por “un acto nada frecuente”, a la vez que ha querido subrayar la “generosidad” de uno de los autores más representativos de la “nueva vanguardia” de los años 50 y 60.

El conseller de Cultura, Ferran Mascarell, se ha sumado a las felicitaciones y ha llegado a reconocer que en los dieciocho meses que lleva en su segunda etapa como conseller hoy “es el día más feliz” al poder culminar un proceso que se inició hace unos quince meses, cuando el propio Colom le expresó sus “inquietudes y anhelos” sobre el destino de su obra, que ha calificado de “legado, patrimonio de todo un país”.

El dirigente político ha remarcado que se trata de un fotógrafo de “entrañable personalidad”, “máxima generosidad” y “sensibilidad”, cronista de una época, de mediados del siglo pasado, con muchas imágenes que plasman la vida y los personajes del antiguo Barrio Chino de Barcelona.

Un emocionado Joan Colom ha señalado, tras el acto, que nadie puede estar hoy más contento que él por la donación. “El valor de lo que yo siento -ha dicho- está en función del que sienten ustedes por mí”.

El archivo de Colom, gracias a su ingreso en el MNAC, pasa a ser público a partir de ahora y quedará a la disposición de investigadores, museos y las instituciones que deseen consultarlo.

El director del MNAC, Pepe Serra, ha opinado que la incorporación de toda esta obra al museo cambia totalmente la colección de fotografía ya existente y “abre perspectivas diferentes”. Además, ha indicado que se trata de un fondo “extraordinariamente bien conservado y ordenado”, que posibilita nuevos discursos museísticos. “Nosotros -ha proseguido- somos un espacio de centralidad del arte, y ahora el archivo de Colom queda a disposición de todo el mundo”.

Al mismo tiempo que se ha mostrado partidario de preparar una gran exposición con esta obra, Serra ha insistido en que se trata de “enriquecer diálogos tanto en el propio museo como fuera”.

Por su parte, el conservador jefe del Departamento de Fotografía del MNAC, David Balsells, ha precisado que hoy “es el primer día de una gran tarea, de la que todavía no se pueden dar detalles”, porque el equipo del museo tiene previsto estudiar todo la donación.

Nacido en Barcelona en 1921, Joan Colom empezó a fotografiar en el año 1957 y un año más tarde inició su andadura de forma regular por el Barrio Chino, un lugar que conocía, pues allí había nacido, y donde atrapaba imágenes de sus calles y sus gentes, desde niños jugando a prostitutas en las aceras.

Gracias a que no se dedicó a la fotografía como profesión, su obra es libre de condicionamientos y sólo se limita a su audacia y mirada, según los críticos que han analizado sus imágenes.

En el año 1964, abandonó de forma voluntaria la fotografía y no regresó a ella hasta los años noventa, con imágenes en color, la mayoría de ellas inéditas, realizadas a partir de estos años y, prácticamente, hasta la actualidad.

Premio Nacional de Fotografía en 2002, Medalla de Oro al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Barcelona o Premio Nacional de Artes Visuales de la Generalitat, Colom también es autor de una película de 8 milímetros, de unos 25 minutos de duración, con la gente de la calle como protagonista.

El MNAC, que en 1999 organizó una exposición dedicada a Colom, contaba en sus fondos con las 50 imágenes que formaron la muestra, así como con otra serie de 17 fotografías compradas a la Generalitat.

Nota biográfica

Joan Colom (Barcelona, 1921) empezó a fotografiar en 1957, y el mismo año se hizo socio deLa Agrupació Fotogràfica de Catalunya. Como casi todos los socios de agrupaciones fotográficas, se inició en el concurso y el salonismo, actividades que pronto abandonó.

A partir de 1958 Colom se adentra en el “barrio Chino”, un mundo que conoce bien, ya que allí había nacido él y su padre tenía una floristería. Joan Colom comienza a fotografiarlo, le gusta, se siente bien en ese lugar. Fotografía a los niños, a los personajes peculiares e, incluso, escenas comprometidas del negocio más característico del barrio, la prostitución. Esconsciente del potencial humano que tiene ante sus ojos, quiere plasmarlo y lo quiere hacer regularmente, pero también es consciente de la dificultad de tomar imágenes de forma continuada en un ambiente hostil. Por eso tuvo que buscar la manera de captar las imágenes de la calle disimuladamente con la cámara medio oculta en la mano, disparando por debajo de la cintura. Laimagen tiene que esperar a la cámara oscura, momento en el que el fotógrafo puede hacer, por fin, el encuadre. El resultado son unas imágenes donde se combina el testimonio de la vida marginal del “barrio Chino” con la modernidad del fotorreportaje. Josep Maria Casademont, el grancrítico fotográfico de esta generación que él denominó «nueva vanguardia», se refiere a él como el mejor reportero gráfico del país. Es Casademont mismo el que le ofrece la posibilidad de realizar, en 1961, una exposición individual en la sala Aixelàde Barcelona, que tituló El carrer y que después fue itinerante por toda España.

Joan Colom mostró su trabajo a Oriol Maspons, quien le introdujo en el mundo de la edición al presentarle a Esther Tusquets, responsable de la editorial Lumenjunto a su hermano Oscar, que en aquellos momentos había iniciado una de las aventuras más interesantes del panorama editorial: La colección Palabra e Imagen, que asociaba una buena pluma con un buen fotógrafo: Los cachorros, de Mario Vargas Llosa y Xavier Miserachs; Neutral Corner, de Ignacio Aldecoa y Ramon Masats; Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca y Oriol Maspons, y hasta dieciséis títulos, entre los que se encontraba el de Izas, Rabizas y Colipoterras, de Camilo José Cela y Joan Colom. La difusión de este trabajo fue enorme, ya que la citada colección fue la más importante de la fotografía española de aquel período. Izas, Rabizas y Colipoterras es un libro determinante, y las imágenes que contiene son la culminación de la «nueva vanguardia» de los años 1950-1960.

La publicación del libro estuvo acompañada de un cierto escándalo ya que una de las mujeres que aparecían los denunció, a la editorial, al escritor y al fotógrafo. A causa de este hecho, en 1964 Colom dejó la fotografía durante un largo período, prácticamente hasta los años 1990, cuando retomó la actividad fotográfica, con prácticamente el mismo planteamiento y visitando los mismos espacios de la ciudad.

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2 respuestas a este post
  1. Tremendo gesto y gran aporte! Gente como Colom va quedando poca en este mundo. Desde Chile, sumo mis agradecimientos y aprecio a Joan Colom.

  2. El reconocimiento de Colom y su generosidad deben ser correspondidos con una gran exposición en el MNAC que después circule por las diferentes capitales.
    Pero no debe esperarse que los fotógrafos donen sus trabajos, como tampoco dona el suyo el Sres Roca o el Sr Mascarell por ejemplo aunque también trabajan en el mundo de la cultura y el arte.

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