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Hace ya más de cinco años que la idea de crear un centro de fotografía en Mallorca bajo el nombre de Toni Catani y en su casa natal, ronda la isla y la intención declarada del artista. Ahora se ha dado un paso más adelante con la adquisición de la que fuera casa del capellán Tomàs Montserrat, conocida como posada d´Es Rafalet, un inmueble colindante al del fotógrafo mallorquín con lo que el espacio disponible para el futuro Centro Internacional de Fotografía, alcanza ya así los 700 metros cuadrados.

“Por una parte, se mantendrá tal cual la casa del religioso y también fotógrafo Montserrat, en un recorrido expositivo permanente, que se ampliará en la casa natal de Catany con otras actividades”, informó el director insular de Cultura, Maties Garcias, quien visitó las dos construcciones junto a la presidenta del Consell, Francina Armengol; el conseller insular de Cultura, Joan Font, y el alcalde de Llucmajor, Joan Jaume Mulet.

Toni Catany cederá a su Fundación homónima, en la que se trabaja jurídicamente para poder donar al centro cultural, material propio: un centenar de placas de vidrio de Tomàs Montserrat, una colección de cámaras fotográficas y obra de otros autores como Man Ray, Stieglitz o Cristina García Rodero.

Cerca de 2.000 volúmenes editados sobre Catany estaban almacenados ayer en la entrada de su casa. Un fondo bibliográfico que ocupará la biblioteca del centro, que aguarda la redacción de un proyecto museológico y arquitectónico, para el que el Consell cuenta con 100.000 euros de fondos procedentes del gobierno español. Dicho plan deberá estar concluido en julio de 2010 con posibilidad de prórroga hasta octubre.

La posada de Montserrat presenta la tipología típica de casa mallorquina del siglo XVIII. Elementos especiales son el celler del sótano, la cocina y un horno de bóveda cruzada, además de varias habitaciones. La obra para habilitar las dos construcciones ascenderá a 4,3 millones de euros, procedentes del Ministerio de Cultura de España. Las intervenciones deberán estar terminadas en 20 meses.

Según Catany la idea de crear este centro ha cumplido ya los cinco años. “Al no tener descendencia, mis amigos me aconsejaron poner en marcha una fundación para que no se perdiera todo lo que tengo. Le comenté a las instituciones que la casa de Montserrat iba a venderse y tanto el Consell como el ayuntamiento se interesaron inmediatamente”, rememora el artista. “En Mallorca, además, hay muy poca cosa dedicada a la fotografía, y creo que le interesa mucho a la gente joven. Mi idea es que esto se convierta en un centro verdaderamente internacional. Que haya actividades y muestras temporales, de las que no interesan tanto a las grandes instituciones pero que son muy potentes igualmente”, añadió. Poder traer fotógrafos de fuera de importante trayectoria a impartir un curso en la isla es otro de los objetivos del artista de Llucmajor.

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