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El Reina Sofía de Madrid  ha realizado una importante revisión de su colección permanente, concretamente del apartado que va de 1945 a 1968 que agrupa sus obras bajo el lema ¿La guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido. Esta revisión que se abre al público hoy ha servido para incorporar nuevas obras, fortalecer la presencia de autores poco representados… e incrementar la presencia de la fotografía.

Concretamente, la sala dedicada a la fotografía española en los años 50 y 60 se ha remodelado en profundidad y ahora cuenta con una representación muy completa de fotógrafos españoles de la época. Por medio de diferentes series fotográficas, se han reflejado tanto la faceta humanista como la vertiente abstracta presentes en el periodo. Además, se ha seleccionado un amplio grupo de fotografías en torno a la idea de retrato.

El primer cambio sustancial ha sido realizado en la sala denominada Realismos en la pintura y la fotografía en los años 50 en España que alberga obras de Antonio López y Carmen Laffón. Se ha introducido en este espacio la fotografía de corte realista que dialoga a la perfección con la obra pictórica. Se trata de una fotografía más popular, con una temática familiar y costumbrista, y que es el puro reflejo de una época. Nombres como Virxilio Vieitez o Francisco Ontañón y sus retratos de familia gallega y andaluza, respectivamente, o Francisco Gómez y su Familia en Turégano, para terminar con Los panaderos de Gordillo Escudero. En todas ellas aún pervive el pasado tradicional y misterioso que también interesa a pintores como Antonio López y Carmen Laffón.

La sala denominada Humanismo y subjetividad. Fotografía documental en España alberga una visión más amplia de la fotografía de esos años y aglutina no sólo gran variedad de estilos fotográficos, sino también un gran número de autores (en total 18): Catalá Roca, Joam Colom, Juan Dolcet, Gabriel Cualladó, Francisco Gómez, Kaolak, Oriol Manspons, Gerardo Vielba o Francisco Ontañón, entre otros. Los fotógrafos aquí reunidos, de los años 50 y 60 “el mejor momento de la historia de la fotografía en España”, según Horacio Fernández, siguen los modelos internacionales: el documentalismo humanista y la fotografía subjetiva. La “familia humana” protagonizan sus tomas en una variedad de registros, entre el retrato tradicional de estudio y la fotografía de calle. Las fotos muestran los cambios, individuales y sociales, de un país que sale de la pobreza y la posguerra. El mundo rural interesa a los fotógrafos tanto como el urbano, que crece en esos años a costa de los pueblos. Gerardo Vielba retrata la frescura de estos conquistadores, apenas recién llegados. Carlos Pérez Siquier reúne forma y documentación en sus fotos de una barriada de Almería, La Chanca. Francisco Gómez se acerca a los pintores abstractos contemporáneos, cuyo expresionismo comparten las oscuras fotos de boxeadores sin futuro de Ramón Masats en la serie “Neutral Corner”, compuesta por 19 fotografías realizadas en 1962 que nunca se habían exhibido anteriormente.

 Horacio Fernández, historiador y crítico de arte, ha participado directamente en la nueva concepción de la parte dedicada a la fotografía en los años 50 y 60.

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