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Robert_Capa_Muerte_Miliciano

No es nuevo que la celebrada fotografía de Robert Capa La muerte de un miliciano genere polémica en torno a sí, de hecho, hace años que se cuestiona tanto la personalidad del miliciano caído como su propia veracidad documental de la imagen y se la califica de escenificación. Parece que ahora, a raíz de la exposición Así es la guerra que se celebra en el Manac de Barcelona y del material que se reúne y muestra allí, algunos expertos están más cerca de poder afirmar definitivamente que se trata de una “representación” como el resto de las fotografías de la serie, en algunas de las cuales se ven escenas poco creíbles como milicianos en línea de fuego a campo abierto.

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Desde el punto de vista de la Historia de la Fotografía, una nueva aportación de datos que den solidez a la posibilidad de que se trate de una simulación, no varían ni la calidad de la imagen ni la consideración de Capa como reportero de guerra. Tampoco el hecho de que esta fotografía ha sido el icono de la guerra civil española para medio mundo. Es necesario tener en cuenta que la actual posición ética sobre la no manipulación de la fotografía periodística, no era ni mucho menos una cuestión de fe en la primera mitad del siglo XX y otras celebérrimas imágenes bélicas como Izando la bandera en Iwo Jima, de Joe Rosenthal, han estado también envueltas en la polémica bajo la acusación de ser una escenificación. Mientras que otras igualmente célebres y cercanas como la de Agustí Centelles de los milicianos disparando parapetados en el caballo muerto, son declaradamente una representación realizada momentos después del verdadero enfrentamiento tal como informamos en esta entrada.

Por su interés, reproducimos el artículo de El Periódico de Catalunya que ha dado lugar a la última polémica. Recomendamos también la visita a su web, ya que el artículo ha tenido continuidad y apoyo de opinión.

Las fotos expuestas en el MNAC desvelan que la imagen mítica de Robert Capa fue tomada lejos del frente de batalla

ERNEST ALÓS ESPEJO (CÓRDOBA)

Los libros de historia de la fotografía, todas las descripciones de la foto más reproducida de la guerra civil española y las biografías del fotógrafo Robert Capa se tendrán que rehacer. La instantánea que dio a conocer al mundo el conflicto español y que convirtió a Capa en el fotógrafo de guerra más famoso no retrata al miliciano alcoyense Federico Borrell mientras cae mortalmente herido en Cerro Muriano (Córdoba) durante los combates del 5 de septiembre de 1936. Este diario ha podido localizar el lugar donde Capa y su compañera Gerda Taro retrataron las evoluciones de un grupo de milicianos de Alcoi, y la ubicación confirma casi definitivamente que la secuencia fue un montaje flagrante.
Las 40 fotografías de esa jornada, expuestas en las muestras Això és la guerra! Robert Capa en accióGerda Taro del Museu d’Art de Catalunya (MNAC), y los catálogos que las recogen, han permitido identificar sin lugar a dudas el paisaje: se trata de la loma de Las Dehesillas, junto al casco urbano de Espejo (Córdoba) y a unos 10 kilómetros del frente. Las coordenadas: 37° 40’ 39’’ Norte, 4° 32’ 57’’ Oeste.

El cambio de ubicación en 50 kilómetros cambia toda la historia y confirma definitivamente que la secuencia estuvo preparada. En Espejo solo hubo lucha entre el 22 y el 25 de septiembre, al mismo tiempo que la fotografía era publicada en la revista francesa Vu y 20 días después de que los fotógrafos dejasen Cerro Muriano el 5 de septiembre (pudieron parar en Espejo uno o dos días antes o después). Espejo era el atrincherado cuartel general de la fuerza de carabineros, militares y milicianos mandada por el comandante Joaquín Pérez Salas, las posiciones franquistas más cercanas estaban a 15 kilómetros, en el pueblo de Montilla, y la colina está orientada hacia localidades que esos días estaban bajo control republicano, no rebelde.

Que en estas circunstancias, mientras los milicianos y los fotógrafos «hacían el tonto» –algo que acabó reconociendo el biógrafo de Capa, Richard Whelan– se escapasen varios disparos desde el frente enemigo y que acabasen con la vida de al menos tres milicianos (las fotos muestran a dos de ellos cayendo abatidos y tres cuerpos tendidos en el suelo), sin dejar ningún herido, entra de lleno en el campo de lo inverosímil. Aún más cuando ni los partes militares recogen acciones ni los recuerdos de los combatientes registran bajas a principios de septiembre.

La versión de la muerte en combate se desmorona incluso sin tener en cuenta las numerosas dudas que ya pesaban sobre el reportaje que supuso el bautismo de fuego de los novatos Capa y Taro: la dudosa postura del caído, la increíble casualidad de que dos milicianos (el famoso y otro) cayesen en el mismo punto frente a una cámara situada en la misma posición, los posados de milicianos apuntando en medio de un descampado a pecho descubierto (y en una ocasión, con el fotógrafo en plena línea de fuego)…

Ubicación incoherente

Pero contrastar qué sucedió en Espejo esos días y qué representa la foto es definitivo. Lo hace Francisco Moreno, el historiador que ha estudiado exhaustivamente la guerra civil en Córdoba, que calificó primero esta tesis de «fantasmagoría» pero se quedó paralizado mientras le mostraban las fotografías. «Me extraña que el cachondeo que se ve en las fotos lo permitiese Pérez Andújar, uno de los oficiales más serios y disciplinados de la República. Pero en los combates de Cerro Muriano del 5 de septiembre era imposible que hiciesen poses como las de la foto. Y si es Espejo y es una representación, lo es de principio a fin, incluyendo la muerte. Allí no podía haber muertos porque no los hubo hasta finales de septiembre. Y solo hubo combate urbano». Poco antes o después del 5 de septiembre, Capa y Taro podrían haber llegado a Espejo sin encontrar acción real que fotografiar (en Cerro Muriano solo tenían refugiados), pero sí milicianos desocupados dispuestos a posar.
Que es Espejo lo confirman las fotos de la serie que muestran un horizonte amplio, con cortijos, cultivos y colinas que los vecinos del pueblo reconocen de inmediato: las sierras de Montilla y de Cabra, los olivares de Castro del Río e instalaciones olivareras (los Molinos del Campo, la Casilla de los Taladores). Tres de ellos (Águedo Pavón, Salvador Ramírez y Rafael Rodríguez) muestran el camino a una loma junto al cementerio del pueblo donde la perspectiva puede ser similar. Y efectivamente, en Las Dehesillas, un olivar desde los años 40 pero un sembrado en 1936, la perpectiva encaja con los horizontes de las fotografías de Capa y Taro, con una alineación idéntica entre los picos, los caminos y las edificaciones que aún se conservan. Eso sí, el lugar esta encarado a territorio republicano en esos días.

Uno de los vecinos más ancianos de Espejo, Francisco Castro, que ese verano de 1936 tenía 9 años, recuerda a los milicianos de Alcoi, y su descripción también es un duro golpe para la fotografía: «Hasta que vinieron desde Montilla a finales de septiembre aquí no hubo ni un tiro, solo algún bombardeo de aviación. Los milicianos se paseaban por las calles y se comían los mejores jamones del pueblo». Debieron de dejar buen recuerdo, porque cuando los de Espejo tuvieron que emigrar «la mayoría fueron a trabajar a Alcoi».

Cuando los sublevados llegaron no hubo un simple tiroteo: entre el 22 y el 25 de septiembre se produjo un asalto sangriento, con bombardeos por tierra y aire, sin que los marroquís tomaran prisioneros y con ejecuciones incluso de los reclutas que se rindieron. Moreno escribe que en la toma de Espejo murieron al menos 108 defensores (400 según otras fuentes), enterrados sin registro alguno. Entre ellos estaba Juan Ruesca, líder del contingente de anarquista Alcoi en Espejo (el resto, con Borrell, estaban en Cerro Muriano). ¿Estaban entre ellos los milicianos de las fotos, o vivieron para luchar, y muchos morir, el 1937 en Teruel?

Cyntia Young, comisaria de la exposición Això és la guerra!, está abierta a «nuevas interpretaciones». Incluso si el lugar fuese Espejo, dice, quedaría el valor de la imagen como icono. «Seguiría siendo la misma foto», apunta.

Lento descubrimiento de la verdad

La historia de la foto ha sido tortuosa y, desde hace 30 años, plagada de dudas. El ICP de Nueva York, el instituto que conserva el legado de Capa, solo hizo públicas en el 2007 las 40 fotos conservadas, 34 atribuidas a Capa y 6 a Taro. Las publicadas en 1936 en la revista francesa Vu acompañaban, en una doble página, otras fotos realmente tomadas el 5 de septiembre en Cerro Muriano, con civiles huyendo, así que se asumió que formaban parte de la misma serie. Un retazo de horizonte en la foto del miliciano caído fue identificado por el profesor Francisco Moreno como Cerro Muriano, donde sí hubo combates, y años después se identificó al caído como el miliciano Federico Borrell, que sí murió allí.

Parecían razones sólidas. Pero el documental La sombra del iceberg descartó la identificación de Borrell, y hace un mes, el libro Las sombras de la fotografía, del profesor de la Universidad del País Vasco José Manuel Susperregui reconocía las lomas de las fotografías desclasificadascomo Espejo, aunque creyó identificar el lugar como las trincheras avanzadas frente a las posiciones franquistas. El experto en Capa Carles Querol ha situado también in situ el paisaje. El punto identificado por este diario está más a la retaguardia y los testimonios confirman la ausencia de combates en las fechas en que Capa y Taro estuvieron allí

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9 respuestas a este post
  1. Con todo el respeto para El Periodico, el trabajo más riguroso sobre la foto de Capa es el docu ‘La sombra del iceberg’, un claro ejemplo de que esta historia no se reduce a VERDAD/MENTIRA. Hace meses que no está en salas de cine, pero lo he encontrado en http://www.filmotech.com
    Se puede ver online, pagando un poquillo, aunque vale la pena.

  2. A buenas horas mangas verdes. Vaya cara tenéis tú y Penco. Todo el mundo sabe que fue Susperregi quien descubrió que la foto se hizo en Espejo. Penco fue alli al enterarse del hallazgo de Susperregui. Atribuir el descubrimiento a Fernando Penco a estas alturas me parece algo totalmente fuera de lugar y que huele a deseo de negocio de algun tipo.
    En un pueblecito al sur de Francia saben ya de todo ésto.Además hay cientos de testigos que han ido a Cerro Muriano y el Museo del Cobre durante años y que saben que el señor Penco siempre ha creído que la foto se hizo en el Cerro de la Coja, algo que él repetía una y otra vez a todo el que iba, recomendándoles visitar el Cerro de la Coja y ver el cartel grande que todavía está allí y que asegura que la foto se hizo alli. Tambien hay un monolito que el fue uno de sus promotores. Y ahora sale con esto haciendo esta pagina web y anunciando que el fue el descubridor de Espejo

  3. Ya es hora de no respetar a nadie salvo a la búsqueda de la verdad caminando por la honestidad alumbrada por la honradez. Unos debieran leer la frase en el bronce, que es para donde se ha escrito, y otros en cobre. Este último es tu caso, Juan Obrero, que hace seis meses no tenías idea de quien era Capa, y las puertas de despacho contiguas y una excursión no palía el hecho.

    Si Ignacio, a buenas horas…– y que no se nos malade la o las becas…–, pero a las mismas que Susperregui. Que te olvidas de Antonio Aguilera, factor clave para sacar la investigación de el Cerro de la Coja en Cerro Muriano. Antonio Aguilera puso el reloj en hora y ahora es en la que todos se quieren quedar con el peluco. Indudablemente el lugar de los acontecimientos es importante pero este haber quien la tiene más grande y llego el primero no es el factor clave.

    En el rectanguloenlamano.blogspot.com se explica estos últimos acontecimientos en el último capítulo subido, pero el peso de la investigación se decanta en los nueve anteriores, que estos si que son la investigación más profunda sobre los muchos hechos que sucedieron antes y después del cientoveinticincoavo de segundo. Pasen y lean.

    Salud y saludos.

  4. Segumos informando,

    Penco y el compañero fotógrafo Juan Obrero– un extra en esta historia como si de romano con peluco se tratara, que el mismo Penco comenta hace seis meses no tenía ni idea del asunto…– sólo tienen una preocupación, haber llegado los primeros al sitio desde donde se efectuó el disparo fotogrñafico del gran Roberto. Eso si, han tardado un embarazo desde el ocho de mayo– 8 que en documentos vistos personalmente sufre de mucho estres de photoshop– en contar su aventura. A Susperregui, y a todos los demás investigadores, les saca de Cerro Muriano Antonio Aguilera– pág 100 del libro de Susperregui– Susperregui se acerca y el 16 de Junio Jose Manuel Serrano Esparza dispara desde un azimut muy cercano a donde disparo Capa: aseí aparece desde el 1 de julio del 2009 en

    elrectanguloenlamano.blogspot.com

    Penco y Obrero, Obrero y Penco, tendrán que comunicar al mundo quien de los dos fue el primero que poso huella. Unas veces es uno y otras parece que el otro. En todo caso es lo único que les preocupa, a Penco sobre todo que es el factor y el compañero Juan ya queda dicho un mero extra surfando entre la historia y el mito. Penco muchos meses después sólo aporta ese ocho de mayo al photoshop, lo demás, geoposicionismos aparte, es pura depredación, fagocitación y desmemoria de otros investigadores. Muy preocupado por ser el primer ya que sería su única baza. Para trapichear con becas e instituciones cordobesas. Con el inconveniente de que el llevaba muchos años apostando, como todos, por Cerro Muriano. Siendo director del museo del cobre del municipio hizo mucho bisnes con Capa y el que no era Federico Borrel. Desde hace un tiempo viene borrando toda huella de esto en la página del propio museo, pero algunas cosas se le olvidan– probablemente este comentario le servirá de recuerdo y actuará en consecuencia– y existe una cosa llamada memoria caché para reordenar la verdad.

    museodelcobre.es
    se hace click en patrimonio, luego en patrimonio arqueológico, clic en ver, y de las fotos a la izquierda zoom en la sexta. A ver quien la ve antes de que desaparezca.

    De esto que cuento se habla en elrectanguloenlamano.blogspot.com con todos los pelos y señales. Invito a quien tenga interés en la verdad del asunto a que haga clic se siente comodamente y se zambulla en lo publicado en octubre en la revista FV. Luego puede seguir dándole a la rueda del ratón hasta encontrarse con los diez capítulos más argumentados y profundos sobre aquella historia que sucedió en Córdoba en aquel trágico final de verano.

    Salud y saludos.

  5. A FERNANDO PENCO: TRES COSAS
    La primera es que usted no ha aportado absolutamente nada a la localización de la fotografía Muerte de un miliciano de Robert Capa. Su famoso informe depositado en el Registro de la Propiedad de Córdoba no aporta ninguna referencia concreta sobre Muerte de un miliciano sino sobre la que denomino Milicianos disparando al horizonte. Esta fotografía no sólo se puede encuadrar desde La Haza del Reloj, también desde otros ángulos.
    La segunda, la afirmación que usted hace en su página web es falsa cuando dice en referencia a su informe: El primer documento que ubica el lugar exacto en el que Capa realizó su conocida fotografía. Usted no ha localizado el lugar exacto ni mucho menos porque desde La Haza del Reloj es imposible encontrar el encuadre de la foto Muerte de un miliciano.
    La tercera es que usted ni se ha enterado del objeto de la investigación de la foto de Capa. Toda esta polémica comienza en 1975 cuando Phillip Knightley pone en duda la veracidad de esta instantánea. A partir de ese momento se desata el debate hasta que publico mi libro donde, por mucho que usted lo niegue, en el epígrafe titulado: La clave del paisaje y los cinco níes, en la página 106, digo lo siguiente: Ni fue durante la batalla de Cerro Muriano sino en el frente de Espejo. A partir de esta referencia y de otras más puedo afirmar que la foto de Capa fue una escenificación, algo impropio de un fotógrafo de prensa que está obligado a ajustarse a la realidad y no a inventársela.
    Por lo tanto, usted con las insinuaciones de que Patricio Hidalgo me pasó su informe, está faltando a la verdad. Mi amigo Patricio Hidalgo es una persona honrada y merece todo el respeto.

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