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Este año el Premio Nacional de Fotografía, que concede el Ministerio de Cultura, nos ha sorprendido a muchos porque Rafael Sanz Lobato no es un nombre con fama, ni un  habitual del mundo fotográfico profesional o artístico actual aunque recientemente una exposición de la que informamos en estas páginas, reivindicaba su obra junto a la de Cristóbal Hara.

Al ver algo de su obra, tanto su iconografía como su método de trabajo esforzado a base de coger el Seat 600 los fines de semana y patear los pueblos, me recuerda mucho a los tiempos más heroicos de Cristina García Rodero (ella tenía un dos caballos creo recordar), pero Sanz Lobato, llegó antes y de hecho la influyó a ella, aunque su nombre no cosechara la fama.

Según el acta del Jurado, que le ha concedido el premio por unanimidad, “su obra constituye un puente entre la nueva vanguardia neorrealista de la posguerra y los métodos de observación fotográfica posteriores al 68. Su tema es la transformación del mundo rural tradicional y las culturas populares, que enlaza con el problema del neorrealismo, pero en una época en que su trabajo se despliega como la memoria de un mundo que desaparece. Su trabajo adopta un método de observación antropológica que tendrá múltiples consecuencias. Asimismo su enfoque documental actualiza el lenguaje fotográfico e influye en el fotoperiodismo contemporáneo.

Representa a una generación puente entre los 50 y los 70 cuya visibilidad ha sido relativamente menor en la cultura fotográfica española, precisamente por coincidir con un cambio de época histórica y política. Sanz Lobato se ha mantenido fiel a un método de trabajo a lo largo de su trayectoria de más de treinta años y el conjunto de su trabajo mantiene una gran coherencia y solidez. Su trabajo no ha tenido aún el reconocimiento que merece”.

Rafael Sanz Lobato (Sevilla, 1932) ingresó en 1964 en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Un año más tarde  creó junto a diversos fotógrafos el grupo “La Colmena”. Tras la desaparición del grupo se involucró en la formación del “Grupo 5”. Desde sus comienzos, Sanz Lobato desarrolló una fotografía centrada en escenas costumbristas del campo, las ciudades de las provincias, las tradiciones festivas y el retrato. En 2003 recibió la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes por el conjunto de su obra documental antropológica.

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4 respuestas a este post
  1. Por una vez, han acertado con el premio. Aún no puedo creérmelo, con la cantidad de premios absolutamente icomprensibles que se conceden.

  2. Hola.
    No encuentro bibliografia de este magnifico fotógrafo,lo cual me parece imperdonable.
    ¿Alguien sabe algún libro que recoja su obra?
    Atee Gracias

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