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Citábamos ayer una millonaria subasta en nueva York con obra de Penn, pero lo cierto es que esta ha sido la semana de las subastas fotográficas en la ciudad de los rascacielos ya que un día antes, la fotografía “Nautilus Shell”, de Edward Weston, fue vendida por más de un millón de dólares por la firma Sotheby’s, durante una subasta en la que se podían adquirir imágenes de algunos de los principales representantes de la historia de la fotografía.

La imagen, vendida por 1.082.500 dólares, superó las previsiones de la casa de subastas, que había fijado el precio estimado de la obra de Weston (1886-1958) entre 300.000 y 500.000, informó Sotheby’s.

El precio que obtuvo la obra del fotógrafo de Illinois hace parecer ridículos los 10 dólares por los que la adquirió su primer comprador, Brice Lovett en 1927, y que tuvo que pagar en mensualidades de 50 céntimos, pues no podía afrontar el valor en una sola cuota.

Según la casa de subastas, “Nautilus Shell”, que muestra un reluciente cascarón de caracol de mar frente a un fondo totalmente oscuro, ejemplifica la “cúspide” de la carrera de Weston como fotógrafo, y es un “referente” del modernismo en la fotografía del siglo XX.

El segundo protagonista de la jornada fue un fotograma de Lászlo Moholy-Nagy (1895-1946), el cual fue vendido por 290.500 dólares y que forma parte de una primera serie de fotogramas que el artista húngaro realizó en la década de los veinte.

La obra fue realizada sin usar una cámara, poniendo los objetos directamente sobre una hoja de papel fotográfico para captar el movimiento de la composición.

Esta pieza singular incluye notas del propio autor en su reverso sobre cómo se realizó y sobre la procedencia de los objetos.

Otra de las obras destacadas en la jornada fue una impresionante imagen tomada por la fotógrafa Margaret Bourke-White (1904-1971), en la que se puede ver una de las gárgolas del edificio Chrysler de Nueva York y que superó el precio estimado, establecido entre 120.000 y 180.000 dólares.

La fotografía, adquirida por 206.500 dólares, tiene la firma de la artista hecha con pincel en el margen, y fue tomada en 1930 a petición de la compañía Chrysler durante la construcción del famoso rascacielos donde Bourke-White, nacida en El Bronx, abrió su estudio tras abandonar Cleveland (Ohio).

La artista, conocida por ser la primera reportera occidental en poder entrar en la Unión Soviética, solía subir hasta el nivel donde se encontraban las gárgolas, aproximadamente a 244 metros sobre el suelo, para tomar instantáneas de la ciudad durante el tiempo que tuvo su oficina en este edificio.

Mucho más lejos de estos precios quedaron obras de reconocidos fotógrafos como el estadounidense Paul Strand (1890-1976), el francés Henri Cartier-Bresson (1908-2004) o el húngaro Gyula Halász, más conocido por su seudónimo de Brassaï (1899-1984).

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1 respuesta a este post
  1. Puro fetichismo.
    Si fuera el del pimiento no digo que no pero ésta…
    desde luego tiene el mérito de ser el primero en revolucionar la elección de naturalezas muertas. Eso ya no se lo quita nadie.

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