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Cuando se anunció la foto ganadora de la pasada edición del premio World Press Photo, fueron muchos, entre ellos FotografoDigital.com (ver noticia) los que pusieron de relieve que el nivel de retoque de la fotografía ganadora estaba muy por encima del que habitualmente se admite en este tipo de concursos.

Pues bien, meses después y como resultado de la polémica, el prestigioso concurso de fotoperiodismo World Press Photo ha anunciado esta semana que ha decidido endurecer sus normas sobre edición de fotografías para “determinar en qué grado las imágenes se han mejorado en la postproducción”.

La decisión llega después de la polémica surgida el año pasado por la supuesta manipulación de la fotografía del fotógrafo sueco Paul Hansen, que retrataba el cadáver de dos niños amortajados en el momento en que sus familiares y una multitud los trasladan a la mezquita para su entierro en la ciudad de Gaza. Tras las críticas, el World Press Photo inició una investigación que dio como resultado que rechazaban las acusaciones de montaje pero reconocían que había habido “cierta postproducción sobre la imagen”, en el tratamiento de la luz.

Para evitar una situación similar y “determinar en qué grado las imágenes se han mejorado en la postproducción”, el director del World Press Photo, Michiel Munneke, ha explicado este lunes que el concurso ha decidido “endurecer sus protocolos” y dar a los miembros del jurado “opiniones expertas” en la materia de tratamiento de imágenes para ayudarles a tomar su decisión.

“El jurado valorará las fotografías por su valor noticioso, composición y estilo y buscará tanto su originalidad como su impacto. Además, expertos independientes examinarán todos los trabajos antes de que el jurado tome su última decisión”, ha indicado.

Para ello, los aspirantes a ganar el World Press Photo tendrán que facilitar sus imágenes originales sin tratar. A partir de ellas, los expertos realizarán un análisis casa a caso para determinar el grado en que las fotografías han sido tratadas después de ser tomadas comparando el resultado final con la toma original.

Posteriormente, el jurado tendrá en cuenta los informes de estos expertos para adoptar su decisión. Si, por alguna razón, los expertos no reciben la fotografía original o aparecen “anomalías” en los ficheros, los finalistas serán descalificados del concurso.

“Esperamos que los reporteros gráficos profesionales respeten las normas periodísticas, éticas y no alteren el contenido de sus imágenes agregando o quitando elementos”, ha indicado.

El año pasado, además de Hansen, se concedió premio a 54 fotógrafos en nueve categorías distintas, de 32 nacionalidades. Tres fotógrafos españoles han recibido premio: Bernat Armangue, Emilio Morenatti y Daniel Ochoa de Olza, todos ellos por trabajos para The Associated Press.

En total, 5.666 fotógrafos de 124 nacionalidades distintas se habían presentado con más de 100.000 instantáneas. En 2011, el fotógrafo español Samuel Aranda fue galardonado con la mejor foto del año del WorldPressPhoto por un retrato de una mujer con velo sosteniendo en sus brazos el cuerpo de un familiar herido, que fue tomada en Yemen para el diario The New York Times.

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